Gabriel Escarrer señala que el costo de la conectividad doméstica limita el desarrollo del turismo de alta gama, mientras Meliá acelera su expansión hotelera en el país.
BUENOS AIRES, ARGENTINA. — Argentina enfrenta un desafío que va más allá de atraer viajeros internacionales: lograr que puedan desplazarse de manera competitiva dentro del país. Gabriel Escarrer, presidente y CEO de Meliá Hotels International, advirtió que el elevado costo de los vuelos de cabotaje está dificultando la construcción de circuitos turísticos, especialmente en destinos estratégicos como Bariloche.
En una entrevista reciente con Forbes Argentina, realizada en Cancún, Escarrer explicó que llegar a Argentina resulta asequible, pero trasladarse entre sus destinos internos puede resultar prohibitivo. Esta situación afecta particularmente al turismo receptivo de alta gama, que demanda itinerarios capaces de combinar diferentes regiones y atractivos del país.
El problema adquiere mayor relevancia para Meliá debido a la estrategia de expansión que la cadena española está desarrollando en Argentina. La compañía proyecta cinco nuevos hoteles orientados al segmento de lujo, con iniciativas en destinos como Ushuaia, Bariloche y Costa del Este, además de proyectos previstos en Mendoza, Iguazú, Salta y Perito Moreno.
La hotelería crece, pero necesita conectividad
Meliá cuenta actualmente con seis establecimientos operativos en Argentina, cuatro de ellos inaugurados durante los últimos dos años. Para Escarrer, el escenario de mayor estabilidad financiera, el marco jurídico y el diálogo con la Secretaría de Turismo de la Nación generan condiciones favorables para continuar atrayendo inversiones.
Sin embargo, el ejecutivo considera que esa expansión hotelera necesita estar acompañada por una mejora de la conectividad aérea.
Tarifas más competitivas y una mayor frecuencia de vuelos domésticos serían claves para que los visitantes puedan recorrer la diversidad geográfica argentina y prolongar sus estadías en diferentes destinos.
El planteamiento cobra especial importancia para productos turísticos de alto valor, donde un circuito puede incluir Patagonia, Cuyo, el norte argentino y otros destinos. Si los desplazamientos internos representan una proporción demasiado elevada del presupuesto, la posibilidad de comercializar itinerarios multidestino pierde atractivo.
Una apuesta por el segmento premium
Pese a las dificultades de conectividad, Meliá mantiene una fuerte apuesta por Argentina. La estrategia contempla diferentes marcas del grupo, entre ellas Gran Meliá en Ushuaia, Meliá Collection en Bariloche e INNSiDE en Costa del Este.
El contraste es evidente: mientras la hotelería internacional amplía su presencia para captar al viajero de mayor gasto, la conectividad aérea doméstica aparece como uno de los principales factores que pueden limitar el crecimiento de esos circuitos.
Para la industria turística argentina, el desafío pasa así por conectar mejor la oferta hotelera, los destinos y el transporte aéreo, de modo que la diversidad territorial del país pueda convertirse en una ventaja comercial y no en una barrera para el viajero.
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