CUSCO – La reciente licitación impulsada por la Municipalidad de Urubamba para el transporte en la ruta hacia Machu Picchu ha encendido las alarmas en el sector. El modelo propuesto, que contempla la operación simultánea de seis empresas en la vía Hiram Bingham, es cuestionado por especialistas debido a su alta complejidad y vacíos técnicos.
Según reporta el semanario Qosqo Times, las bases del concurso exigen que estas compañías compartan horarios, frecuencias, flota y hasta sistemas de recaudo. Aunque la intención declarada es ordenar el flujo hacia la ciudadela inca, el esquema podría ser un detonante de conflictos internos en lugar de una solución de movilidad.
Vacíos en la coordinación operativa
Analistas del sector advierten que obligar a seis competidores a funcionar bajo una estructura común diluye la competencia real y genera riesgos operativos críticos. Entre las principales preocupaciones destacan:
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Disputas por ingresos: La falta de claridad en el reparto del recaudo compartido.
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Control de turnos: Ausencia de mecanismos para asignar horarios de manera equitativa.
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Supervisión inexistente: No se ha definido qué entidad arbitrará si una empresa interfiere con la labor de otra o intenta monopolizar las mejores ubicaciones.
Riesgo para el acceso a Machu Picchu
La ruta Hiram Bingham es el último tramo crítico para el acceso al principal destino turístico del Perú. La falta de definiciones precisas en este proceso de licitación no solo afecta la transparencia, sino que podría derivar en paralizaciones o enfrentamientos entre operadores, perjudicando directamente la experiencia del visitante y la imagen del país.
Expertos instan a las autoridades a establecer reglas de juego claras y mecanismos de resolución de conflictos antes de consolidar un modelo que, en el papel, parece ignorar la logística real de una ruta con demanda global.
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