El registro obligatorio del sistema EES genera demoras extremas en Lisboa, mientras una inminente huelga general amenaza con paralizar por completo la conectividad.
LISBOA, PORTUGAL. — Las operaciones aeroportuarias en Portugal enfrentan una severa crisis tras la implementación del nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES) de la Unión Europea. La obligatoriedad de registrar datos biométricos y huellas dactilares para pasajeros extracomunitarios ha provocado filas kilométricas y demoras extremas en los controles aduaneros del Aeropuerto Humberto Delgado de Lisboa. La situación escaló a nivel global luego de que la periodista de CNN, Clarissa Ward, denunciara públicamente la pérdida de su vuelo debido a un operativo que tachó de “completamente fatal y loco”, obligando al Gobierno a movilizar de urgencia a la Guardia Nacional Republicana.
El Gobierno portugués se ha defendido argumentando que se trata de un problema estructural a escala comunitaria. Hugo Espírito Santo, secretario de Estado de Infraestructuras, señaló que colapsos similares se han registrado en grandes hubs como Ámsterdam, Múnich y Tenerife. Ante este escenario, representantes de la aviación han exigido a Bruselas flexibilizar la medida antes del verano, tomando como ejemplo a Grecia, que ya suspendió temporalmente estos controles para proteger el flujo de turistas británicos.
Para mitigar la emergencia operativa, el Ejecutivo luso aprobó la incorporación de 360 agentes de la Policía de Seguridad Pública (PSP) para reforzar las fronteras. Sin embargo, este contingente recién estará operativo en el mes de julio, un despliegue tardío que choca frontalmente con un conflicto interno inmediato: los sindicatos nacionales han ratificado una huelga general para el próximo miércoles 3 de junio de 2026, en rechazo a las recientes reformas laborales.
Este inminente paro masivo amenaza con paralizar por completo el país, proyectando la cancelación de al menos 500 vuelos y severas interrupciones en el transporte terrestre hacia las terminales. El colapso simultáneo de las operaciones aéreas y logísticas en Europa ya está siendo capitalizado por aerolíneas transatlánticas, las cuales han comenzado a redirigir sus flujos de pasajeros hacia rutas directas para esquivar la congestión del hemisferio norte.
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