Mientras vecinos denuncian el colapso del turismo por escombros, la Municipalidad del Cusco asegura que los trabajos en la emblemática paccha respetarán el diseño original y concluirán en tres meses.
Cusco.- El malestar y la indignación se han apoderado de los residentes y negociantes del histórico barrio de San Blas, en el Cusco. El inicio de las obras de remodelación en su emblemática plazoleta ha transformado radicalmente el paisaje urbano, llenando las calles empedradas de montículos de tierra y escombros en el momento más crítico: el inicio de la temporada alta de turismo.
Los afectados denuncian que los trabajos, ejecutados con maquinaria pesada, están ahuyentando a los visitantes y asestando un golpe directo a la economía local, que depende exclusivamente de la actividad turística. Sin embargo, desde la Municipalidad Provincial del Cusco han salido a defender la obra, asegurando que se trata de una puesta en valor necesaria que no alterará el patrimonio del barrio.
Promesas incumplidas y cierre total según comerciantes
Según relataron los comerciantes del icónico barrio de artesanos, el plan de trabajo original que les presentaron las autoridades distaba mucho de la realidad que afrontan hoy. En un principio, se les informó que las labores avanzarían de manera paulatina y que solo se cercaría la parte posterior del templo para ser utilizada como depósito de materiales. Incluso se les indicó que el cambio de losetas se haría de forma muy transversal y puntual.
“Sin embargo, durante esta semana nos hemos dado con la sorpresa de que empezaron a sacar todo (…). No nos han cerrado solo la parte del templo, sino que nos han afectado todo esto”, lamentó una comerciante de la zona, señalando que la plaza ahora permanece desierta debido al intenso ruido, el polvo constante y las restricciones de tránsito.
La mayor preocupación de los vecinos radica en el impacto económico. “Ustedes saben que el turismo a partir de diciembre hasta abril o mayo no tenemos nada, sobrevivimos del turismo”, explicó una de las afectadas, quien detalló que muchos artesanos adquirieron deudas financieras con la esperanza de recuperarse en estos meses de alta afluencia.
Municipio responde: “Intervenciones rápidas” y respeto al diseño histórico
Ante las expresiones de preocupación y las alarmas lanzadas por algunos vecinos sobre una presunta “destrucción” de la famosa paccha (fuente) de San Blas, la gerente municipal del Cusco, Marisol Vargas Montañez, enfatizó que la comuna tiene la obligación legal y la responsabilidad de mantener el Centro Histórico.
«Tenemos que ser claros en señalar que la municipalidad tiene la responsabilidad de hacer las intervenciones, el mantenimiento y renovación del centro histórico, que es el mayor atractivo de la ciudad», puntualizó Vargas, aclarando que bajo ninguna circunstancia se modificará el diseño original elaborado durante la gestión del recordado exalcalde Daniel Estrada Pérez.
La funcionaria recordó que las estructuras de la plaza tienen unos 30 años de antigüedad. «Se confunden quienes señalan que estamos destruyendo la obra del exalcalde Estrada. Las autoridades ahora tenemos la obligación de poner estas obras en valor, que funcionen los sistemas correctamente”, precisó, añadiendo que el plazo de ejecución real para San Blas está previsto para unos tres meses —y no seis como temían los vecinos—, asegurando que se concluirá dentro de la presente gestión edil junto a otros proyectos como la plazoleta de Pumacchupan y la futura intervención de Regocijo.
Aval de Cultura y tecnología contemporánea
Por su parte, la arquitecta Luz Palomino, gerente del Centro Histórico de la comuna provincial, garantizó que el proyecto ha seguido todos los canales legales correspondientes al tratarse de una zona monumental.
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Autorización oficial: Los trabajos cuentan con la aprobación de la Dirección Desconcentrada de Cultura del Cusco mediante oficio formal y disponen de monitoreo arqueológico permanente.
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Socialización: Palomino afirmó que se realizaron reuniones abiertas de sensibilización con la junta directiva y los residentes del barrio para dar a conocer los alcances de la intervención.
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Modernización sin alteración: La funcionaria descartó de plano cualquier daño al patrimonio cultural, explicando que la paccha es una estructura contemporánea sin elementos líticos incas.
«Estamos trabajando con tecnología contemporánea. Se están mejorando los sistemas de bombeo, sistemas eléctricos y la iluminación; es decir, una renovación integral, pero respetando lo más importante que es la fisonomía», concluyó Palomino, apelando a la comprensión de la ciudadanía respecto al valor emocional que los cusqueños le otorgan a las obras de la época de Daniel Estrada.
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