La crisis en el transporte hacia Machu Picchu sigue escalando y ya genera un impacto directo en el turismo, con pérdidas económicas y una creciente incertidumbre entre operadores y visitantes.
El gerente regional de Comercio Exterior y Turismo del Cusco, Rosendo Baca, confirmó que hasta el momento se ha registrado la cancelación del 2% de las reservas hacia la ciudadela inca, pero advirtió que, de continuar el conflicto, la cifra podría llegar al 15% en el próximo trimestre. Aunque el servicio de trenes y transporte terrestre funciona con normalidad, la disputa entre las empresas Consettur e Inversiones San Antonio de Torontoy se mantiene en vilo a agencias y turistas.
La tensión también se traslada al terreno social. El Frente de Defensa de los Intereses de Machupicchu anunció un paro preventivo de 48 horas desde este jueves 11 de septiembre, como medida de protesta ante las complicaciones que enfrenta San Antonio de Toronto y para operar la ruta Hiram Bingham. Esta convocatoria se suma a la anunciada por organizaciones sociales de Urubamba, que han programado un plantón el viernes 12 y un paro los días 14 y 15 en las estaciones ferroviarias de Pachar y Ollantaytambo.
Por otro lado, persisten las dudas sobre la viabilidad operativa de los nuevos autobuses. Según informó el Diario del Cusco, el Osinergmin aclaró que hasta el momento no se ha solicitado formalmente la inscripción en el Registro de Hidrocarburos para abastecer las unidades que cubrirían la ruta a Machu Picchu. Aunque la entidad ofreció alternativas, no existe aún un agente autorizado que garantice el suministro de combustible a los vehículos de la nueva concesión.
Frente a este panorama, el Gobierno Regional del Cusco, a través de la GERCETUR, lideró una sesión extraordinaria de la Red Regional de Protección al Turista. El grupo de trabajo, integrado por instituciones públicas y gremios empresariales, se declara en sesión permanente con el compromiso de mantener informados a operadores y visitantes, así como garantizar su seguridad.
Mientras las autoridades buscan salidas a la crisis, la imagen internacional del Perú como destino turístico vuelve a quedar en entredicho. Lo que debería ser una experiencia única en la vida se ve empañado por conflictos empresariales, paros sociales y vacíos de gestión que golpean directamente a Machu Picchu, la joya del turismo nacional.
