Enrique Quiñones, presidente de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (APOTUR), se pronunció sobre la reciente aprobación de la nueva Ley General de Turismo, destacando su importancia, aunque con cautela frente a su implementación.
“La ley trae novedades como las zonas de desarrollo turístico, que esperamos realmente se pongan en marcha. Muchas veces las leyes ofrecen marcos generales, pero falta el trabajo operativo”, afirmó Quiñones, quien valoró que el turismo se haya elevado a política de Estado, aunque advirtió que entre el discurso y la acción suele haber distorsiones.
Respecto a la inclusión de Machu Picchu en artículos internacionales que lo señalan como un destino turístico en declive, el titular de APOTUR fue claro: “No se trata de un problema de sobrecarga en sí, sino de cómo se visita. Con 5,600 visitantes por día, estamos lejos del exceso de destinos como Venecia que recibe hasta 80,000”. Criticó la informalidad y las mafias que afectan la experiencia de algunos turistas, distorsionando la percepción general del emblemático santuario.
Quiñones también destacó el rol de las agencias formales en garantizar una experiencia positiva: “Los visitantes que llegan a través de nuestras agencias se van encantados. El problema lo enfrentan quienes improvisan su visita y caen en redes informales”.
Finalmente, instó al gobierno a tomar medidas concretas frente a los intereses que impiden una solución estructural. “Ojalá este o el próximo gobierno tenga la voluntad de ordenar el acceso a Machu Picchu y recuperar los niveles de visitantes de 2019. Es una tarea compleja, pero urgente”.
