Una ruta por České Budějovice, Pilsen y Praga revela cómo el pivo forma parte de la identidad, la gastronomía y la vida cotidiana de uno de los grandes destinos cerveceros del mundo.
Praga, Chequia
En Chequia, la cerveza trasciende la condición de bebida para convertirse en patrimonio, tradición y experiencia turística. El país mantiene el liderazgo mundial en consumo de cerveza per cápita: según el más reciente informe de Kirin Holdings, correspondiente a 2024, alcanzó 148,8 litros por habitante, manteniendo el primer lugar por 32.º año consecutivo. La cultura cervecera se extiende por todo el territorio, con más de 500 cervecerías y una estrecha relación entre cerveza, gastronomía, ciudades históricas y tradiciones locales.
La travesía puede comenzar en České Budějovice, en Bohemia del Sur, ciudad vinculada a la tradición de Budweiser Budvar. El recorrido combina la experiencia cervecera con atractivos como la monumental plaza Přemysl Otakar II y la Torre Negra, mientras que las rutas por cervecerías permiten conocer procesos de elaboración y sabores locales. La propia promoción turística checa presenta a Bohemia del Sur como uno de los territorios donde las rutas de cerveza se integran con paisajes, pueblos históricos y experiencias gastronómicas.
El siguiente destino es Pilsen, considerada la cuna de la cerveza tipo pilsner. Allí nació la Pilsner Urquell y la ciudad mantiene una intensa agenda alrededor de esta tradición. El Pilsner Fest 2026 está programado oficialmente para el 3 de octubre, con celebraciones tanto en la ciudad como en las instalaciones de la cervecería. La programación incluye música, gastronomía, experiencias cerveceras y actividades vinculadas con la historia de esta bebida que transformó la industria mundial.
La ruta culmina en Praga, donde la cultura cervecera convive con arquitectura, historia y gastronomía. Museos, cervecerías tradicionales, experiencias de degustación y recorridos especializados permiten descubrir distintas formas de servir y disfrutar el pivo. Más allá de las grandes fábricas, la experiencia también ocurre en las tradicionales hospody, donde compartir una cerveza forma parte de la vida social. Así, Chequia propone un viaje en el que beber cerveza también significa conocer una cultura, sus ciudades y la manera en que sus habitantes entienden la mesa, la conversación y la hospitalidad.
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