La Red Mundial de Turismo Religioso considera que la llegada de León XIV en noviembre puede generar un importante impacto económico y acelerar el desarrollo de nuevos destinos más allá de Lima y Cusco.
Lima, Perú.– La anunciada visita del papa León XIV al Perú en noviembre de 2026 podría convertirse en una oportunidad estratégica para impulsar el turismo religioso y generar un efecto económico que trascienda las actividades vinculadas directamente con la presencia del pontífice, según señaló Adrián Lomello, director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso.
En declaraciones a RPP, Lomello sostuvo que la experiencia internacional demuestra que los recursos destinados a la organización de grandes acontecimientos religiosos pueden producir un importante efecto multiplicador. “La visita del papa es una oportunidad interesante porque la inversión que se haga multiplica por seis los resultados”, afirmó. Como referencia mencionó una experiencia en España, donde una inversión conjunta del Estado, la Iglesia y el sector privado de alrededor de 25 millones de euros habría generado posteriormente cerca de 125 millones de euros.
El especialista explicó que los beneficios no deberían analizarse únicamente desde la perspectiva de los ingresos turísticos. Una visita papal puede generar también posicionamiento internacional, movilización de viajeros y jóvenes, promoción territorial e impacto espiritual, además de dinamizar actividades como alojamiento, gastronomía, transporte, comercio y servicios turísticos.
Dentro de esta estrategia cobra relevancia la denominada Ruta del Papa, diseñada alrededor de los lugares del Perú donde León XIV desarrolló parte de su trayectoria pastoral. Para Lomello, convertir esos espacios en productos turísticos estructurados permitiría mantener el interés de los viajeros incluso después de concluida la visita y construir un legado turístico permanente.
La iniciativa también abre la posibilidad de descentralizar los flujos turísticos. “Perú tiene que salir de la trampa de Cusco y Lima porque tiene muchísimos otros atractivos extraordinarios. Hay que gestionarlos, invertir y motivar al sector privado para desarrollarlos”, sostuvo Lomello, destacando la necesidad de transformar el patrimonio religioso y cultural existente en nuevas experiencias comercializables.
La visita de León XIV plantea así un desafío que va más allá de noviembre: convertir un acontecimiento de enorme convocatoria en una estrategia turística de largo plazo. Para lograrlo, la Red Mundial de Turismo Religioso considera fundamental articular inversión pública y privada, desarrollar productos y preparar a los destinos para aprovechar el interés internacional que generará la presencia del pontífice.
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