Durante el primer trimestre de 2026, los ingresos nominales se contrajeron un 1.5% y el empleo un 3.7%, según el DANE.
A pesar del dinamismo comercial que reportan algunos segmentos del sector, las agencias de viajes en Colombia atraviesan un periodo de desaceleración estructural en sus principales indicadores económicos. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Mensual de Agencias de Viajes (EMAV) presentados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el primer trimestre de 2026 cerró con saldos negativos en comparación con el mismo periodo del año anterior. La contracción se evidenció en una caída del -1.5% en los ingresos nominales, una reducción del -3.7% en el personal ocupado y un descenso del -3.4% en los salarios del sector.
Los líderes gremiales explicaron que este escenario de ajuste responde a una combinación de factores internos y externos que han alterado el flujo tradicional de viajeros. Entre las causas principales destacan el menor ritmo en la llegada de visitantes no residentes, la incertidumbre económica en los mercados internacionales, un consumo más mesurado por parte de las familias y la inestabilidad en el mercado aéreo global. Asimismo, variables críticas como las tensiones geopolíticas y la percepción de seguridad en varios destinos del territorio nacional han frenado el crecimiento del turismo receptivo e interno.
Llamado a la reactivación: Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO), enfatizó la urgencia de estructurar una agenda pública-privada integral. Para el gremio, resulta imperativo diseñar estrategias que estimulen la demanda, fortalezcan la conectividad de las rutas aéreas, devuelvan la confianza en la seguridad de las regiones y mejoren la competitividad de Colombia en los catálogos internacionales.
La coyuntura actual de las agencias de viajes coincide con las alertas emitidas por otros actores de la cadena de valor turística en el país. El sector privado insiste en que, si bien el turismo se mantiene como un motor clave para el desarrollo y la conectividad, se requiere una intervención coordinada con el Gobierno para implementar incentivos fiscales, promoción focalizada y planes de contingencia que eviten la pérdida sostenida de empleos formales en el tejido empresarial de las agencias.
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