Argentina se consolida como uno de los destinos más competitivos de Sudamérica, ganando terreno frente a varios de sus competidores regionales según el ranking de la Organización Mundial de Turismo de la ONU. Actualmente, el turismo representa el 1,7% del Producto Bruto Interno (PBI) del país de manera directa. Aunque ocupa el puesto 110 entre 125 naciones analizadas, los especialistas mantienen una visión optimista debido al enorme potencial subexplotado de su oferta diversa y reconocida mundialmente.
En el escenario continental, el desempeño argentino destaca al situarse por encima de vecinos como Paraguay, cuya incidencia turística en el PBI es apenas del 1,1%. La nación presenta niveles de participación económica similares a los de potencias como Canadá o Australia. Esta posición competitiva se sustenta en una vasta diversidad geográfica que abarca desde los glaciares de la Patagonia y la Cordillera de los Andes hasta el turismo del vino en Mendoza.
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta un histórico desafío estructural: el déficit turístico, ya que los argentinos suelen gastar más dinero en el exterior del que ingresa por visitantes extranjeros. El informe de Fundar revela que el país registró déficit en 42 de los últimos 49 años, con un saldo negativo promedio de 3,000 millones de dólares anuales entre 2016 y 2024. Este fenómeno se agrava cuando el tipo de cambio favorece los viajes internacionales sobre el turismo receptivo.
No obstante, la actividad turística sigue siendo un pilar fundamental para la economía nacional, representando el 5,5% de las exportaciones totales. Se posiciona actualmente como el sexto complejo exportador de Argentina, generando un impacto positivo que se distribuye en múltiples sectores. El dinamismo de la actividad moviliza áreas clave como la hotelería, la gastronomía, el transporte y el comercio en todas las provincias del territorio.
Finalmente, el sector se destaca como una de las principales fuentes de empleo en el país, sustentando alrededor de 1,2 millones de puestos de trabajo. Gracias a la fuerza que marcan los visitantes internacionales en destinos emblemáticos como las Cataratas del Iguazú, Argentina afianza su protagonismo en el mercado mundial. El fortalecimiento del turismo de naturaleza y aventura promete seguir impulsando la recuperación del liderazgo regional en los próximos años.
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