El Quinquenio de la Infraestructura Turística plantea inversiones estratégicas en Choquequirao, Arequipa-Colca, el Corredor Turístico Macro Norte y Playas del Norte para mejorar la conectividad, diversificar la oferta y generar nuevas oportunidades regionales.
CUSCO, PERÚ. El turismo peruano busca dar un nuevo salto en infraestructura y competitividad. Actualmente, la actividad aporta más del 3,3 % del PBI, genera más de 1,4 millones de empleos directos e indirectos y representa US$ 5 351 millones en divisas por turismo receptivo, ubicándose como el tercer generador de divisas del país, después de la minería y la agricultura.
En este escenario, el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia, presentó el Quinquenio de la Infraestructura Turística, una estrategia de largo plazo que busca convertir el enorme patrimonio natural y cultural del Perú en destinos competitivos y capaces de atraer más visitantes. La propuesta fue expuesta durante la Feria Internacional de Infraestructura y Construcción – INFRACON Perú, realizada en Urubamba, con participación de autoridades, empresarios e inversionistas.
La cartera contempla cuatro megaproyectos estratégicos. Choquequirao concentra una inversión referencial cercana a S/ 1 000 millones para mejorar la accesibilidad e integrar los atractivos de Cusco y Apurímac; Arequipa-Colca contempla más de S/ 330 millones; el Corredor Turístico Macro Norte, alrededor de S/ 430 millones para diversificar la oferta de Lambayeque, Cajamarca, Amazonas y San Martín; mientras que Playas del Norte prevé más de S/ 750 millones para fortalecer la infraestructura y conectividad turística de Piura y Tumbes. En conjunto, la cartera supera los S/ 2 500 millones según los montos referenciales presentados en esta etapa.
El enfoque, explicó el Mincetur, será intersectorial, multinivel y multirregional, articulando inversiones en turismo, transporte, saneamiento y puesta en valor del patrimonio. El objetivo es pasar de contar con atractivos turísticos a desarrollar productos y experiencias capaces de competir internacionalmente, con mejores accesos, servicios e infraestructura.
La apuesta también busca abrir espacio para nuevas inversiones privadas y fortalecer segmentos con alto potencial, como turismo de naturaleza, aventura, turismo comunitario y turismo de reuniones. Para las regiones involucradas, el desafío será convertir estas obras en verdaderos motores de desarrollo, capaces de generar empleo, dinamizar empresas locales y ampliar el mapa turístico del Perú más allá de sus destinos tradicionales.

