Operadores turísticos aseguran que la suspensión temporal del principal circuito de las Cataratas ha generado más consultas, pero no cancelaciones. El Parque Nacional Iguazú continúa abierto y mantiene operativa gran parte de su oferta.
Puerto Iguazú, Argentina.– El cierre temporal del circuito Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos de las Cataratas del Iguazú, ha generado preocupación entre viajeros y consultas a las agencias de viajes, aunque hasta el momento su impacto sobre la comercialización turística es limitado. Operadores consultados por Mensajero Turístico señalaron que las ventas y operaciones continúan desarrollándose con normalidad.
La medida comenzó a regir este 4 de agosto y contempla aproximadamente 30 días para los trabajos previstos, además del tiempo necesario para el posterior armado de las pasarelas, estimado en unos 40 días. Las autoridades explicaron que la intervención responde a trabajos preventivos ante las proyecciones vinculadas al fenómeno de El Niño y no supone el cierre del Parque Nacional Iguazú.
Desde la operadora Piamonte indicaron que no se han registrado cancelaciones, aunque sí aumentaron considerablemente las consultas de pasajeros interesados en conocer qué sectores permanecerán disponibles. La principal tarea de las agencias ha sido aclarar que la restricción afecta exclusivamente a Garganta del Diablo y que los demás circuitos continúan funcionando. Andrés De Rossi, director comercial de Ola Mayorista, coincidió en que la operación de la compañía se mantiene sin cambios.
Durante el cierre permanecerán habilitados el Circuito Superior, Circuito Inferior, Tren Ecológico de la Selva, paseos náuticos, Sendero Macuco, Paseos de Luna Llena y Atardeceres en Cataratas, además de los restantes servicios turísticos autorizados dentro del área protegida. Esta continuidad resulta clave para evitar que los viajeros interpreten la suspensión de un circuito como el cierre completo de las Cataratas.
El plan preventivo incluye el desmontaje progresivo de pisos y barandas de las pasarelas más expuestas, el traslado de sus componentes hacia lugares seguros y el monitoreo permanente del clima y del caudal del río Iguazú. Las autoridades remarcaron que las tareas no responden a una emergencia actual, sino a una estrategia anticipada para proteger a visitantes, trabajadores e infraestructura turística.
Para la industria turística, el desafío estará en comunicar con claridad que Iguazú continúa operativo durante la intervención. Por ahora, el aumento de consultas no se ha traducido en cancelaciones, una señal favorable para agencias, operadores, hoteles y demás empresas que dependen del movimiento turístico hacia uno de los destinos más importantes de Argentina.
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