El sector hotelero recorta sus expectativas a USD 100 millones debido a reservas débiles, trabas al turismo internacional y altos costos operativos.
NUEVA YORK. La Asociación de Hoteles de la Ciudad de Nueva York recortó a USD 100 millones la mejora de ingresos que esperaba para la industria durante el desarrollo del Mundial 2026, lo que representa apenas la mitad de los USD 200 millones que proyectaba originalmente en febrero. El drástico ajuste se produce con el torneo ya en marcha y responde a un escenario marcado por reservas débiles, barreras a los viajes internacionales y un incremento en los costos operativos que presiona a este pilar de la economía local.
De acuerdo con el sector, el optimismo inicial se debilitó debido a que las reservas no acompañaron las previsiones, impidiendo compensar los altos costos del negocio. Ya el mes pasado, la American Hotel & Lodging Association había advertido que el 60% de los operadores hoteleros de Nueva York registraba reservas inferiores a las estimadas, apuntando como causas principales a la inestabilidad geopolítica y a la contracción del turismo internacional.
Barreras al turismo y tensiones geopolíticas
La industria hotelera atribuye gran parte del deterioro a los obstáculos que afectan la llegada de visitantes del exterior, quienes representan un eslabón crítico al gastar en promedio cuatro veces más que los viajeros nacionales. Entre los principales factores de desaliento se identificaron:
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Restricciones migratorias: Prohibiciones de viaje, operativos de control y demoras prolongadas en la emisión de visas.
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Impacto bélico: La guerra con Irán empeoró el panorama global, provocando una caída adicional de entre el 10% y el 15% en la actividad de los alojamientos en un contexto que ya era frágil.
A raíz de la falta de volumen de visitantes, múltiples establecimientos se han visto obligados a recortar sus tarifas. “Ahora sabemos que el prometido auge económico del Mundial no será el esperado”, sentenció Vijay Dandapani, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de Nueva York, definiendo el saldo general como “una decepción”.
Conflicto laboral desactivado y presiones estructurales
A la compleja coyuntura de la demanda se sumó la amenaza latente de una huelga del sindicato hotelero, un conflicto que afortunadamente se desactivó pocas semanas antes del inicio del Mundial mediante un acuerdo contractual sin precedentes. Esta resolución evitó interrupciones en el servicio que habrían ahuyentado aún más a los turistas, replicando una solución de último momento similar a la alcanzada en Los Ángeles. Dandapani advirtió que, si bien el acuerdo laboral contuvo un daño mayor, la industria sigue en riesgo si no se aplican medidas de alivio.
La baja rentabilidad del evento deportivo coincide con presiones estructurales más amplias sobre la hospitalidad neoyorquina, que sufre por un crecimiento más lento de los ingresos, inflación persistente, elevados costos operativos y una desaceleración prolongada del turismo. El actual escenario genera preocupación debido a que la industria sostiene de forma directa a más de 40,000 trabajadores hoteleros y a 400,000 empleados del sector de la hospitalidad, además de aportar miles de millones de dólares en recaudación fiscal para la ciudad.
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