Buenos Aires – La conectividad aérea en Argentina enfrenta una amenaza crítica tras confirmarse una huelga nacional en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para el próximo martes 21 de abril. La medida, impulsada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), surge tras el fracaso de las paritarias y el fin de la conciliación obligatoria impuesta por el gobierno.
El conflicto central se debe a la brecha salarial que afecta a los fiscalizadores y reguladores de la seguridad aérea. Según Marcelo Belelli, coordinador de ATE-ANAC, mientras las tripulaciones de las aerolíneas han logrado acuerdos paritarios, el personal estatal encargado de garantizar la operatividad de los cielos ha quedado relegado, sufriendo una marcada pérdida del poder adquisitivo en los últimos meses.
La paralización de actividades pone en riesgo inminente la programación de vuelos domésticos e internacionales en todo el territorio argentino. Al ser la ANAC el organismo vital para la fiscalización y el control de la seguridad, su cese de funciones obliga a demoras y cancelaciones masivas, ya que no se pueden garantizar los estándares operativos mínimos requeridos para el despegue y aterrizaje de aeronaves.
El sector turístico y aerocomercial observa con preocupación esta “libertad de acción” del gremio, que ya había intentado un plan de lucha similar en marzo. A falta de una convocatoria oficial de último momento para retomar el diálogo, los aeropuertos del país se preparan para una jornada de parálisis total que afectará a miles de pasajeros y comprometerá la logística aérea nacional.
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