*A pesar de las proyecciones optimistas del Gobierno para 2026, el sector privado señala que el país sigue un 20% por debajo de los niveles prepandemia y pierde terreno frente a vecinos como Colombia y Chile.
LIMA, 23 de marzo de 2026.– El panorama del turismo en el Perú se encuentra en una encrucijada. Mientras el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) celebra el crecimiento del flujo de visitantes, la Asociación Peruana de Turismo Receptivo e Interno (APOTUR) lanzó una dura advertencia: crecer no es suficiente si no se elimina la incertidumbre que frena al sector.
La brecha de un millón de turistas
Claudia Medina, presidenta de APOTUR, calificó de “aún insuficiente” la proyección de alcanzar los 4 millones de visitantes para este 2026. La líder gremial recordó que, en 2019, el Perú registró 4.4 millones de turistas internacionales, lo que sitúa al país todavía un 20% por debajo de su mejor momento, con una brecha cercana a un millón de viajeros que no han retornado.
“Estamos creciendo, pero aún no estamos compitiendo al nivel que el Perú puede. Países como Colombia, República Dominicana y México no solo se recuperaron, sino que crecieron más del 20% respecto a sus niveles prepandemia”, manifestó Medina.
El costo de la incertidumbre: USD 1,500 millones en juego
Para APOTUR, el problema principal no es la falta de demanda, sino la predictibilidad. Según estudios del sector, más del 70% de los potenciales viajeros deciden postergar o cancelar sus visitas al Perú debido a factores como bloqueos, informalidad y falta de seguridad.
Esta situación tiene un impacto económico devastador: el país deja de percibir entre USD 1,000 y USD 1,500 millones anuales en ingresos por turismo internacional, afectando directamente la cadena de valor en regiones clave como Cusco.
Tragedia en el Rajuntay: La cara más amarga de la informalidad
La advertencia de APOTUR cobra especial relevancia tras la tragedia ocurrida ayer en la ruta al nevado Rajuntay, donde al menos diez turistas perdieron la vida luego de que un bus de la empresa Adventure Travelero Perú se volcara en una vía sin mantenimiento ni fiscalización.
Este accidente pone en evidencia los tres pilares de crisis mencionados por el gremio:
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Informalidad: Rutas turísticas operadas sin control estatal.
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Infraestructura: Vías de acceso en estado crítico (responsabilidad de Provías).
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Incertidumbre: La falta de garantías de seguridad que ahuyenta al visitante de alto gasto.
Una lectura responsable
Aunque APOTUR valora la diversificación de la oferta impulsada por el ministro José Reyes Llanos, Medina enfatizó que el Perú posee ventajas competitivas únicas —como Machu Picchu y su gastronomía— que están siendo desaprovechadas por no garantizar condiciones básicas para que el turista “pueda venir”.
Con un sector que genera divisas récords (US$ 5,351 millones en 2024), la exigencia de los gremios es clara: menos anuncios de cifras y más acciones concretas contra la informalidad y el caos logístico que hoy, lamentablemente, volvió a costar vidas humanas.
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