La Municipalidad de Urubamba ha solicitado que la empresa Consettur deje de operar desde el viernes 5 de septiembre, como parte de un proceso de reorganización del transporte turístico hacia Machu Picchu. La medida, en teoría, busca abrir paso a un nuevo modelo de gestión más transparente y competitivo. Sin embargo, el anuncio llega sin que exista aún una licitación pública para definir al nuevo operador, lo que despierta incertidumbre entre los viajeros y operadores turísticos que dependen de este servicio esencial.
Una decisión confusa y cuestionada
Según reporta la prensa de Cusco, la Municipalidad ha pedido a la empresa TRAMUSA que prepare unidades para cubrir la ruta hacia Machu Picchu a partir del 5 de septiembre. La aparente contradicción es que TRAMUSA es una de las empresas que conforma el actual consorcio Consettur, lo que genera críticas sobre la coherencia del proceso: ¿se trata de un verdadero cambio de modelo o simplemente de un ajuste administrativo sin ruptura real con los actores vigentes?
Consettur no se retira: medida cautelar en curso
A la par, Consettur sostiene que mantiene vigente una medida cautelar que le permite continuar operando hasta que se resuelva el proceso judicial. “Consettur mantiene vigente una medida cautelar de no innovar”, publica hoy el Diario del Cusco en un titular que refleja la tensión legal. Esta defensa jurídica podría limitar las decisiones de la Municipalidad y mantener al consorcio en funciones, al menos de manera temporal.
Turismo en alerta: posibles complicaciones desde el 5 de septiembre
El panorama se presenta incierto para el turismo en Machu Picchu. Si bien no se descarta que el servicio continúe sin interrupciones, la disputa entre la Municipalidad de Urubamba y Consettur puede generar complicaciones logísticas durante un fin de semana de alta demanda. Operadores y agencias de viaje están llamados a monitorear de cerca la situación, prever alternativas de transporte y mantener comunicación directa con las autoridades locales para minimizar cualquier impacto en la experiencia de los visitantes.
Una oportunidad para ordenar el sistema
Más allá del conflicto, el debate abre la oportunidad de revisar y modernizar el esquema de transporte hacia Machu Picchu. La transparencia en la licitación, la participación de más actores y la garantía de un servicio de calidad para millones de visitantes son metas que no pueden quedar opacadas por medidas improvisadas. Si el objetivo es mejorar la gestión, el proceso debe construirse con reglas claras, coherentes y con la voz del sector turístico en la mesa de decisiones.
