La reciente aprobación en Estados Unidos de la llamada ‘One Big Beautiful Bill’ , promovida por la administración del presidente Donald Trump, ha provocado un fuerte impacto en los costos de tramitación de visas para turistas, estudiantes y empresarios internacionales, incluidos los peruanos.
Uno de los aspectos más polémicos de esta ley es la nueva “tasa de integridad de visa” de 250 dólares (aproximadamente S/885) , que se suma al costo ya existente de los trámites consulares. De esta manera, una visa de turismo o negocios (categorías B-1/B-2), cuyo precio actual es de 185 dólares (alrededor de S/655), pasará a costar alrededor de S/1,541 , más del doble del valor anterior.
Impacto en estudiantes y trabajadores
Los estudiantes (visa F) y visitantes de intercambio (visa J), además de pagar la nueva tasa, deberán continuar cubriendo la tarifa SEVIS :
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350 dólares (S/1,240) para estudiantes
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220 dólares (S/779) para visitantes de intercambio
Asimismo, quienes apliquen a visas de trabajo temporal o programas culturales como H, L, O, P, Q o R deberán pagar 205 dólares (S/726) más los 250 dólares de la nueva tasa . Las visas de inversionista clase E costarán ahora unos 565 dólares (S/2,001) , y la visa K para prometidos, 515 dólares (S/1,824) aproximadamente.
Posibilidad de reembolso y revisión de redes sociales.
La normativa contempla una posible devolución del nuevo cobro de 250 dólares , únicamente si el solicitante abandona el país dentro de los cinco días posteriores al vencimiento de su visa, sin infringir normas migratorias.
Además, se establece la revisión de redes sociales como parte del proceso de solicitud de visas , aplicable especialmente a las categorías F, M y J. Esta medida busca reforzar la verificación de antecedentes digitales, generando preocupación entre jóvenes estudiantes y profesionales.
Reacciones y contexto
Diversas organizaciones defensoras de migrantes califican la ley como una de las más restrictivas en términos financieros en la historia moderna de EE.UU., por dificultar el acceso a estudiantes, trabajadores y familias de bajos recursos.
El endurecimiento de estas políticas migratorias ocurre a menos de un año del Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 , que tendrá como sede a Estados Unidos, un evento que anticipa una avalancha de solicitudes de visas.
Esta medida no solo encarece el acceso a oportunidades académicas o turísticas, sino que también refuerza el control migratorio y la vigilancia digital como elementos centrales del nuevo modelo de ingreso a territorio estadounidense.
