Con el objetivo de dinamizar el turismo en América Latina y el Caribe, el ministro de Turismo de Cuba, Juan Carlos García Granda, propuso la creación de una visa regional similar a la visa Schengen europea. Esta iniciativa buscaría facilitar el ingreso de viajeros internacionales a múltiples países de la región, eliminando barreras burocráticas que limitan actualmente el flujo turístico.
“Tenemos que empezar a hablar de visas que puedan servir para varios países, como sucede con el espacio Schengen en Europa”, señaló García Granda en declaraciones al diario El País. “Hay que ver cómo lo ha hecho el mundo y aplicarlo en la región para atraer beneficios comunes de flujos turísticos tan lejanos”, añadió.
El ministro cubano destacó que, frente a un panorama complejo postpandemia y a las restricciones impuestas por Estados Unidos, su estrategia se enfoca en fortalecer la conectividad regional e internacional. “Estamos tratando de reforzar mercados que siempre hemos tenido, como Colombia, México o Brasil, y al mismo tiempo estimular mercados lejanos como Turquía, China o Rusia”, explicó.
García Granda enfatizó que el turismo debe verse como una experiencia regional y no únicamente nacional. “El cliente no solo llega a Cuba, sino que aterriza en la región de las Américas, que podría ser mucho mejor si visita más de un país”, comentó. En esa línea, reiteró que una oferta turística integrada puede atraer a más visitantes y mejorar los ingresos para todos los países involucrados.
La propuesta coincide con crecientes críticas a la infraestructura aeroportuaria en la isla. Alejandro Muñoz, subdirector de Miembros y Relaciones Externas de la IATA para las Américas, indicó que el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana se encuentra entre los cinco más congestionados de la región, pese a la baja en los índices de turismo. Esto se debe, según Muñoz, a la alta concentración de vuelos en franjas horarias específicas que coinciden con los check-in y check-out de los hoteles, lo que satura la capacidad operativa del aeropuerto.
Ante estos desafíos, García Granda subrayó la importancia de modernizar la conectividad aérea, alinear estrategias entre países y ofrecer una experiencia turística fluida y atractiva. “Ya tenemos mejores flujos que queremos hacer crecer, y lo queremos hacer dando una oferta única como región que nos beneficie a todos”, concluyó.
La propuesta de una visa regional se presenta como un paso ambicioso que requerirá voluntad política y coordinación multilateral, pero que podría marcar un antes y un después en la promoción conjunta del turismo latinoamericano.
