Sistemas clave como el BMS y abastecimiento de combustible están incompletos, mientras conectividad vial y manejo de equipaje preocupan a las aerolíneas.
La Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (AETAI) encendió las alertas sobre el nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, cuya inauguración sigue programada para el 30 de marzo, pese a graves vacíos técnicos. Carlos Gutiérrez, gerente general del gremio, reveló que el Building Management System (BMS) —encargado de gestionar subsistemas críticos como climatización, electricidad y seguridad— no estará instalado hasta julio de 2025, lo que comprometería la operatividad inicial del terminal. “Sin el BMS, el aeropuerto funcionaría a medias. LAP no ha compartido detalles de las pruebas ni plazos reales”, denunció Gutiérrez en entrevista con Canal N, acusando opacidad en la gestión del concesionario Lima Airport Partners (LAP).
Sistemas vitales en el limbo: combustible, equipaje y accesos
Además del BMS, AETAI señaló que el sistema de abastecimiento de combustible —que depende de tuberías subterráneas— aún no ha superado pruebas integrales, y las fajas de equipaje requieren ensayos rigurosos para evitar colapsos. Gutiérrez también criticó la conectividad vial: “Los accesos no soportarán el flujo vehicular previsto. Sin vías alternas, habrá caos en horas punta”. Estas fallas se suman a la falta de claridad sobre el transporte público: el Metro de Lima y buses urbanos no confirmaron rutas directas al terminal, esenciales para pasajeros en tránsito. “LAP insiste en cumplir plazos, pero ¿a qué costo?”, cuestionó el ejecutivo.
LAP bajo presión: ¿transparencia o riesgo reputacional?
Mientras LAP mantiene que las pruebas con 5.000 voluntarios avanzan según lo previsto —y que comunicarán cualquier riesgo—, AETAI exige informes técnicos detallados. “Sin el BMS, no hay automatización de emergencias ni control centralizado. ¿Cómo garantizarán seguridad?”, insistió Gutiérrez. El gremio, que agrupa a aerolíneas como LATAM, Avianca y JetSMART, advirtió que una apertura apresurada podría dañar la imagen de Lima como hub regional, especialmente frente a competidores como Bogotá y Panamá, cuyos aeropuertos operan al 100%. Con el reloj en contra, la pregunta es si LAP priorizará prevención o cumplirá la fecha a costa de la eficiencia.