El Ministerio de Cultura asegura que el nuevo sistema de venta permitió liberar miles de boletos y eliminar las reservas masivas que, según el sector, favorecían la reventa.
LIMA, PERÚ. El ministro de Cultura, Alberto Beingolea, afirmó que el sistema de comercialización de entradas para el Santuario Histórico de Machu Picchu ha dado un giro significativo y sostuvo que “se acabó el tema de las mafias”, tras las modificaciones implementadas recientemente por su sector. Según explicó, el cambio busca garantizar un acceso más transparente y directo para los visitantes.
Uno de los principales resultados, según el ministro, es la disponibilidad de boletos que actualmente registra el sistema: más de 1.000 entradas para octubre, alrededor de 29.000 para noviembre y más de 60.000 para diciembre. Beingolea señaló que hasta hace apenas dos semanas prácticamente no había disponibilidad, debido a que grandes cantidades de boletos eran bloqueadas mediante reservas para posteriormente ser adquiridas y revendidas.
El nuevo procedimiento elimina precisamente esa posibilidad. Las entradas ya no pueden ser reservadas sin concretar la compra: el visitante debe ingresar a la plataforma, registrar sus datos personales y efectuar el pago para completar la adquisición. El Ministerio de Cultura también mantiene la alternativa de comprar boletos directamente en Machu Picchu Pueblo.
La venta presencial, además, estaría funcionando con mayor fluidez. Beingolea indicó que actualmente existen cinco ventanillas, lo que habría permitido reducir las colas y las molestias para los visitantes. Los nuevos parámetros se encuentran en una etapa de “marcha blanca” hasta el 22 de octubre, periodo durante el cual se evaluará el funcionamiento del sistema antes de su consolidación.
El cambio tiene una importancia directa para el turismo nacional e internacional, especialmente ante la alta demanda que genera Machu Picchu como principal atractivo turístico del Perú. La disponibilidad de entradas con varios meses de anticipación y un mecanismo de compra más transparente puede facilitar la planificación de viajes y reducir uno de los principales obstáculos que enfrentaban operadores, agencias y viajeros para acceder al sitio arqueológico.
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