El embajador estadounidense, Bernie Navarro, destacó el potencial del sector receptivo junto a la minería y la agricultura para el fortalecimiento de las relaciones comerciales bajo la administración de Donald Trump.
LIMA. El Perú se ha convertido en una pieza estratégica fundamental dentro de la arquitectura de la política exterior de los Estados Unidos. El embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, afirmó de manera categórica que el gobierno del presidente Donald Trump considera al territorio peruano como un socio clave e indispensable para asegurar la estabilidad regional, dinamizar el comercio internacional y robustecer los esquemas de seguridad dentro del hemisferio occidental. “Se vienen nuevos tiempos para Perú”, señaló el diplomático al enfatizar el renovado interés de la Casa Blanca por profundizar y consolidar la relación bilateral entre ambas naciones.
De acuerdo con el análisis presentado por el jefe de la misión diplomática, la atención prioritaria que la administración estadounidense mantiene sobre el país se fundamenta tanto en su posición geográfica privilegiada en el corazón de Sudamérica como en el notable dinamismo de sus motores económicos. En ese sentido, Navarro resaltó el peso estratégico y el potencial de desarrollo que exhiben sectores productivos tradicionales como la agricultura, la minería y la industria textil, situando al turismo como una de las actividades clave para atraer nuevas inversiones y consolidar el posicionamiento del país en los mercados internacionales.
Para la industria turística local, este respaldo de Washington abre una ventana de oportunidad clave en términos de conectividad, promoción de destinos y captación de viajeros norteamericanos de alto gasto. El reconocimiento del sector como un eje de la estabilidad bilateral prevé el impulso de proyectos conjuntos de infraestructura turística, mejoras en la seguridad de los principales corredores paisajísticos y arqueológicos del país, y el fortalecimiento del flujo aerocomercial. De este modo, el turismo no solo se ratifica como un motor de desarrollo descentralizado, sino como un puente de diplomacia comercial que define la agenda de cooperación con su principal socio estratégico del norte.
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