La Gerencia Regional de Turismo del Cusco ha encendido las alarmas tras la difusión de un video donde se observa a un presunto comerciante ofreciendo collares y recuerdos dentro de la misma ciudadela inca. El gerente regional, Rosendo Baca, fue enfático al recordar que cualquier tipo de comercio ambulatorio está estrictamente prohibido dentro de la llaqta de Machupicchu, por lo que el hecho representa una falta grave a las normas de conservación del patrimonio.
Ante esta situación, el despacho de Baca ha remitido un documento formal a la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco. En dicha comunicación, se solicita un informe detallado sobre lo ocurrido y se exige conocer cuáles serán las medidas correctivas y de control que se adoptarán para evitar que este tipo de actividades informales se repitan en el principal destino turístico del país.
La controversia ha puesto nuevamente en el centro del debate la vulnerabilidad de la ciudadela. El funcionario informó que, lamentablemente, el proyecto para instalar 20 cámaras de seguridad de alta tecnología en sectores estratégicos de Machupicchu se encuentra paralizado. Esta red de vigilancia permitiría una respuesta inmediata ante infracciones, pero su ejecución sigue a la espera de luz verde institucional.
Según detalló Baca, el Ministerio de Cultura aún no ha otorgado la autorización necesaria para que el Gobierno Regional inicie la obra, la cual cuenta con una inversión valorizada en S/ 11 millones. Sin esta infraestructura, el control de seguridad y la prevención de actos irregulares dentro del santuario histórico se ven seriamente limitados ante la gran afluencia de visitantes.
Se espera que en los próximos días la DDC Cusco responda al requerimiento y se logre destrabar el proyecto de videovigilancia. El objetivo es garantizar que la experiencia del turista no se vea empañada por la informalidad y que se preserve la solemnidad y el orden que exige uno de los monumentos más importantes del mundo.
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