Machu Picchu pone freno al turismo y Perú cerraría 2026 por debajo de 2025

Turismo en Perú

APOTUR advierte que el país podría terminar el año 4% por debajo del flujo de turistas extranjeros de 2025 y atribuye parte de la caída a las dificultades para conseguir entradas a Machu Picchu y al deterioro de la imagen internacional del destino.

LIMA, PERÚ. El turismo receptivo peruano enfrenta nuevamente un escenario adverso. La Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (APOTUR) estima que el Perú cerrará 2026 con 4% menos turistas extranjeros que en 2025 y alrededor de 10% por debajo del nivel registrado en 2019, antes de la pandemia. La proyección coincide con el comportamiento acumulado del año: entre enero y septiembre llegaron al país 2,54 millones de turistas internacionales, 0,9% menos que en el mismo periodo de 2025 y apenas 76,5% del nivel alcanzado en 2019.

El vocero de APOTUR, Miguel Velasco, sostuvo que esta situación resulta especialmente preocupante porque el Perú continúa sin recuperar los niveles prepandemia mientras otros destinos de la región compiten por captar al viajero internacional. A su juicio, uno de los principales factores detrás de esta pérdida de dinamismo es la problemática del sistema de venta de entradas a Machu Picchu, cuya incertidumbre termina influyendo en la decisión final del turista.

Velasco señaló que existen dos situaciones que afectan la disponibilidad de boletos: el bloqueo de espacios mediante reservas automatizadas o bots y la decisión de mantener 20% del inventario para venta presencial en Machu Picchu Pueblo. Investigaciones difundidas durante este año también han documentado patrones de reservas y cancelaciones masivas que reducían temporalmente la disponibilidad visible para los usuarios. El Gobierno modificó posteriormente el sistema para eliminar las reservas temporales y exigir el pago para asegurar el ingreso.

Para APOTUR, el problema no termina en la ciudadela. Un turista que no consigue garantizar su visita a Machu Picchu puede optar por cambiar de destino, afectando también a otros circuitos y regiones que forman parte de su itinerario, como Cusco, Puno, Arequipa, Ica y la Amazonía. El gremio advierte además que la incertidumbre obliga a algunos viajeros a permanecer varios días en Machu Picchu Pueblo intentando conseguir una entrada, generando una experiencia que puede repercutir negativamente en la percepción internacional del país.

Frente a este escenario, APOTUR plantea que el 100% de las entradas disponibles pueda comercializarse anticipadamente mediante una plataforma virtual, eliminando la incertidumbre para turistas y operadores formales. Velasco considera que garantizar una compra transparente y previsible permitiría recuperar la confianza del mercado y contribuiría a que el turismo peruano pueda crecer hasta 10% en 2027 respecto de 2026. La discusión adquiere especial relevancia porque, pese a los avances en conectividad y diversificación de destinos, el propio sector público reconoce que el Perú todavía no recupera el flujo de visitantes internacionales de 2019.

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