El grupo francés prepara cinco nuevos hoteles en Escobar, Lomas de Zamora, Rosario, Ushuaia y Merlo, con una inversión cercana a US$50 millones y aperturas previstas entre 2027 y 2028.
BUENOS AIRES, ARGENTINA. El grupo hotelero francés Accor acelera su expansión en Argentina y prepara la incorporación de cinco nuevos hoteles en destinos que tradicionalmente han recibido menor atención de las grandes cadenas internacionales. La inversión rondará los US$50 millones, financiados por desarrolladores e inversores locales, mientras Accor participará mediante sus marcas y acuerdos de gestión o franquicia.
Los nuevos proyectos estarán ubicados en Escobar, Lomas de Zamora, Rosario, Ushuaia y Merlo, en San Luis, y estarán operados bajo las marcas ibis Styles y Mercure. En Lomas de Zamora se proyecta un ibis Styles de 81 habitaciones para 2027, mientras que en Rosario se construirá otro establecimiento próximo al aeropuerto internacional, con una inversión estimada de US$2,5 millones, restaurante y espacios para eventos.
La apuesta responde a una estrategia para ampliar la presencia de Accor más allá de los principales polos turísticos y aprovechar el crecimiento comercial, empresarial, inmobiliario y aeroportuario de nuevos mercados. En Rosario, por ejemplo, el desarrollo hotelero se vincula con la expansión del corredor hacia Funes y el movimiento generado alrededor del aeropuerto. El grupo también contempla proyectos ibis Styles en Escobar y Ushuaia y un Mercure en Merlo.
Actualmente, Accor opera 17 hoteles en Argentina con marcas como Sofitel, Faena, MGallery, SLS, Pullman, Novotel, Mercure e ibis. La compañía informó además que entre enero y agosto de 2026 la ocupación de sus establecimientos en el país aumentó seis puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, mientras que los ingresos crecieron más de 20%, fortaleciendo el escenario para nuevas inversiones.
Con estas aperturas, previstas entre 2027 y 2028 —aunque el proyecto de Rosario apunta a comienzos de 2029—, Accor busca acompañar la transformación de mercados regionales y captar tanto viajeros corporativos como turistas. La estrategia confirma una tendencia de la hotelería internacional: llevar marcas globales a ciudades con crecimiento económico, conectividad y demanda potencial antes de que se conviertan en destinos saturados.
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