El gasto de los viajeros que llegan al país creció 14% desde la pandemia, mientras el número de turistas extranjeros todavía se mantiene por debajo de los niveles de 2019. Diversificar destinos, mejorar la conectividad y fortalecer la gestión turística aparecen como prioridades para acelerar la recuperación.
LIMA, PERÚ. El turismo peruano muestra una recuperación con señales positivas, aunque todavía distante de alcanzar su máximo potencial. Según la presidenta ejecutiva de PromPerú, Teresa Mera, las divisas generadas por el sector aumentaron 14% desde la pandemia, impulsadas principalmente por un mayor nivel de gasto de los visitantes. A ello se suma la generación de aproximadamente 200,000 nuevos puestos de trabajo vinculados a la actividad turística.
Sin embargo, el principal desafío continúa siendo recuperar el flujo de viajeros internacionales. De acuerdo con cifras del Mincetur, en 2025 llegaron al Perú 3.4 millones de turistas internacionales, frente a los 4.4 millones registrados en 2019, antes de la pandemia. La brecha evidencia que el país está captando visitantes con mayor capacidad de gasto, pero todavía no logra recuperar el volumen de turistas que tenía antes de la crisis sanitaria.
El potencial, además, va mucho más allá de Machu Picchu. Durante el podcast Repensando el Perú, el empresario hotelero Juan Stoessel destacó que existe demanda internacional por la gastronomía, el patrimonio y la naturaleza peruana. En ese sentido, se planteó acelerar el desarrollo de destinos como las Playas del Norte, el Circuito Nororiental de Amazonas, los Valles de los Volcanes de Arequipa y Choquequirao, con una oferta capaz de ampliar la permanencia y el gasto de los viajeros.
Uno de los puntos críticos sigue siendo la gestión de los principales atractivos turísticos. Andina señala que en los últimos años se dejaron de vender más de 300,000 entradas a Machu Picchu, mientras operadores turísticos han reportado listas de espera. A esto se suman las brechas de infraestructura, conectividad y promoción, factores determinantes para convertir el interés internacional por el Perú en mayores llegadas efectivas.
El escenario plantea una oportunidad estratégica para el turismo peruano: atraer más viajeros, distribuirlos territorialmente y conseguir que permanezcan más tiempo en el país. El crecimiento de las divisas demuestra que el visitante está gastando más, pero el verdadero salto dependerá de combinar conectividad, infraestructura, diversificación de destinos, promoción internacional y una gestión eficiente de los atractivos. Perú mantiene una fuerte valoración como destino; ahora necesita transformar ese interés en más turistas y mayor impacto económico para las regiones.
![]()

