El alcalde provincial de Nasca, Jorge Bravo, denuncia trabas burocráticas para retirar los desmontes acumulados en el kilómetro 437 de la Panamericana Sur. Cultura de Ica promete viabilizar el expediente técnico.
NASCA. El conflicto entre la burocracia estatal y la conservación urgente del patrimonio arqueológico vuelve a encender las alarmas en la región Ica. Tras los recientes reportes que evidenciaron una preocupante acumulación de basura e indiferencia sanitaria en las inmediaciones de los geoglifos prehispánicos, la solución operativa ha quedado entrampada en el papeleo institucional. El alcalde de la provincia de Nasca, Jorge Bravo, señaló de manera categórica que la municipalidad local se encuentra impedida de ejecutar los trabajos de limpieza y retiro del desmonte acumulado en un sector crítico de las Líneas de Nasca —específicamente a la altura del kilómetro 437 de la carretera Panamericana Sur— debido a que todavía no cuentan con la autorización legal del Ministerio de Cultura (Mincul).
A pesar de que el gobierno local ya estructuró las fichas técnicas indispensables para intervenir la zona de amortiguamiento sin alterar el suelo patrimonial, la falta del permiso ministerial mantiene las maquinarias paralizadas. “Se han elaborado las fichas para la limpieza, pero hasta la fecha no tenemos la autorización del Ministerio de Cultura”, lamentó el burgomaestre, haciendo hincapié en el riesgo que supone para la imagen turística del país y la integridad del área protegida mantener estos focos de contaminación en un destino considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La respuesta del Mincul ante la presión gremial y vecinal
Frente a los reclamos públicos de la comuna nasqueña y la presión de los operadores de hospitalidad y turismo receptivo de la zona, el sector Cultura ensayó una respuesta técnica. El director de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Ica, José Gonzáles, informó que el portafolio procederá a dar viabilidad y celeridad al expediente presentado por la Municipalidad de Nasca para autorizar, finalmente, el ingreso de las cuadrillas de limpieza.
Este retraso administrativo reaviva el debate sobre la necesidad de descentralizar y flexibilizar los protocolos de contingencia ambiental en áreas arqueológicas:
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Peligro latente: La acumulación de desmonte y desechos sólidos a un costado de la Panamericana Sur no solo degrada el paisaje natural, sino que atrae vectores sanitarios y abre la puerta a invasiones o microbasurales crónicos.
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Trabas gubernamentales: Los gremios turísticos locales advierten que la rigidez en la emisión de permisos para labores estrictamente sanitarias desincentiva la cooperación de los gobiernos locales en la salvaguarda de los monumentos.
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Monitoreo técnico: La DDC Ica remarcó que cualquier intervención con maquinaria o personal civil debe ser estrictamente supervisada por arqueólogos de la institución para garantizar que el movimiento de tierras no afecte ningún vestigio superficial no catalogado.
Un llamado urgente a la competitividad del destino
Gremios del sector hotelero y agencias de viajes de la región Ica coincidieron en que el cuidado de las Líneas de Nasca es una prioridad de Estado que trasciende los plazos de la burocracia tradicional. La parálisis en la remoción de basura debilita la competitividad logística del corredor turístico del sur peruano y afecta directamente la alta confianza empresarial depositada en proyectos de infraestructura turística de la zona.
Las autoridades de la provincia esperan que el compromiso de viabilidad asumido por la DDC Ica se traduzca en una resolución oficial de ejecución inmediata, permitiendo recuperar la pulcritud y el rigor de conservación que el principal ícono arqueológico de la costa peruana merece ante los ojos del mundo.
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