Tarifas aéreas no bajarán de forma inmediata a pesar del retroceso en el precio del petróleo

Miradas Brasil

El director ejecutivo de LATAM Brasil estima que una reducción de costos tardará entre seis y doce meses en trasladarse a los pasajes debido a la presión sobre el combustible de aviación.

SÃO PAULO. A pesar de la reciente caída de los precios internacionales del petróleo, los pasajeros no deben esperar una reducción inmediata en las tarifas aéreas. Esta valoración proviene del director ejecutivo de LATAM Brasil, Jerome Cadier, quien estima que transcurrirán entre seis y doce meses antes de que cualquier posible disminución de costos se vea reflejada en los precios finales de los billetes. Según explicó el ejecutivo, el principal obstáculo es el comportamiento del queroseno de aviación (QAV), uno de los componentes más críticos en la estructura de costos de las aerolíneas, el cual sigue bajo fuerte presión debido a factores de producción y al panorama geopolítico global.

“El precio del petróleo ha bajado, pero el del combustible de aviación sigue siendo alto. La producción de combustible para aviones depende de la disponibilidad de refinerías, la cual también se ha visto afectada por la situación de la guerra en Irán”, declaró Cadier durante una cena organizada por el grupo Mercado & Opinião en São Paulo. El directivo enfatizó que las reducciones arancelarias no se producirán a corto plazo ni harán que los precios regresen a los niveles previos a la escalada de tensiones en Oriente Medio, dado que tampoco se prevé que el barril de crudo retorne a sus valores anteriores en un futuro próximo. En los últimos días, el barril de crudo Brent volvió a caer por debajo de los 80 dólares debido al aumento del tráfico en el estrecho de Ormuz, y aunque Petrobras aplicó una rebaja al combustible a inicios de junio, este sigue acumulando incrementos en lo que va del año.

Por otra parte, Cadier señaló que el crecimiento de la aviación comercial brasileña depende menos de una reducción de las tarifas y más del aumento de los ingresos y el poder adquisitivo de la población. “El problema es que los ingresos son bajos en Brasil; por lo tanto, medidas como la exención del impuesto sobre la renta para quienes ganan hasta R$ 5.000 son positivas para el sector”, concluyó. Actualmente, alrededor de 20 millones de brasileños viajan en avión, una cifra que el ejecutivo ve con potencial de duplicarse si el país adopta un plan de políticas sectoriales a largo plazo. Las declaraciones formaron parte de un panel de debate en el que también participaron Luiza Trajano, presidenta del consejo de administración de la revista Luiza, y Artur Grynbaum, vicepresidente del consejo de administración de Grupo Boticário.

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