Las temperaturas superan los 44 °C en París y obligan a declarar la alerta roja en 72 departamentos ante el aumento de la mortalidad y el colapso de las líneas de emergencia.
PARÍS. Francia atraviesa una de las crisis climáticas más severas de su historia reciente, marcada por una ola de calor extremo que ha comenzado a cobrar vidas y alterar por completo la dinámica social. Las altas temperaturas han roto todos los registros históricos para un mes de junio, alcanzando topes que superan los 40 °C en las calles de París y picos sofocantes de hasta 44 °C en diversas provincias. Ante esta inusual escalada térmica, el servicio meteorológico nacional se vio en la obligación de ampliar la alerta roja a 72 departamentos, buscando salvaguardar a decenas de millones de ciudadanos de una exposición prolongada al sol. La Organización Meteorológica Mundial ha advertido que esta situación no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de un preocupante patrón climático en el que Europa se está calentando a un ritmo que duplica el promedio global.
El fuerte impacto de esta anomalía térmica ya se refleja en los indicadores de salud pública. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, calificó la situación de la capital como bastante crítica y confirmó un evidente aumento en la tasa de mortalidad ciudadana vinculada directamente a la ola de calor. Desde el sector médico, el panorama es de máxima tensión operativa. Agnès Ricard-Hibon, portavoz de Samu urgences de France, detalló que el volumen de llamadas de auxilio a la línea de emergencias se ha disparado hasta en un 40 % en las regiones más golpeadas, mientras que la actividad en las salas de urgencias físicas creció entre un 10 y un 15 %. Los especialistas advierten que los cuadros severos de deshidratación ya no son exclusivos de la tercera edad, pues cada vez ingresan más pacientes jóvenes con síntomas de golpe de calor.
Las altas temperaturas también han desencadenado estragos en múltiples frentes de la vida cotidiana. Ante la agobiante sensación térmica en espacios cerrados sin ventilación, instituciones emblemáticas como el Museo del Louvre se vieron forzadas a reducir drásticamente sus horarios de apertura para proteger la salud de sus trabajadores y de los miles de turistas que transitan sus galerías. Lamentablemente, la desesperación por buscar fuentes de enfriamiento ha traído consecuencias letales: la Dirección General de Seguridad Civil reportó que 48 personas han muerto ahogadas desde mediados de junio al intentar refrescarse en ríos y lagos sin vigilancia, una cifra trágica que afecta mayormente a jóvenes. Incluso las mascotas sufren las inclemencias del pavimento ardiente; agrupaciones veterinarias alertan sobre un preocupante aumento del 10 % en la mortalidad de animales de compañía en comparación con el mismo periodo de 2025.
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