La gastronomía peruana vuelve a tocar el cielo en el Viejo Continente, esta vez de la mano de una nueva y brillante generación. Paula Gutiérrez Pérez, jefa de cocina del prestigioso restaurante Tayta by Víctor Gutiérrez, se ha consagrado de forma inapelable como la flamante ganadora del prestigioso concurso “Cocinera del Año”, celebrado en el marco del salón Alimentaria+Hostelco 2026.
La joven chef es hija de Víctor Gutiérrez, una leyenda de los fogones cuyo establecimiento es el único bastión de gastronomía peruana que ostenta una estrella Michelin en España.
Para la exigente gran final de la competencia, Paula tenía la colosal tarea de diseñar y elaborar un menú completo que constaba de entrada, plato principal y postre. Con la audacia y la seguridad de quien lleva la herencia en las venas, decidió sorprender al jurado internacional apostando de lleno por las preparaciones y sabores del Perú, una tradición que mantiene sumamente viva tras su reciente viaje de investigación al país, donde recorrió los restaurantes más emblemáticos para absorber el runrún de las técnicas contemporáneas.
El menú que le aseguró la victoria indiscutible abrió de forma espectacular con una pasta fresca impecablemente rellena de un guiso de cangrejo, acompañada de un crocante cangrejo de caparazón blanco frito y coronada con el gran secreto del plato: la intensa y untuosa salsa de un chupe peruano. “Quería ir a lo seguro, centrarme en el sabor”, reconoció la chef a los medios especializados, demostrando una vez más el poder avasallador del sazón criollo cuando se ejecuta con alta técnica.
El éxito de Paula no es un hecho aislado, sino el reflejo de una vida marcada por la identidad. Tras haber crecido con los aromas que su padre preparaba en la infancia, hoy lidera una propuesta que rinde culto a la cocina de mestizaje entre España y Perú. En la barra de Tayta, la cocinera plantea un viaje sensorial absoluto por la Amazonía, la costa y la sierra, utilizando como hilo conductor los ingredientes autóctonos del territorio peruano. Esta histórica victoria no solo consagra su desbordante talento, sino que reafirma el lugar de absoluto privilegio de nuestra cocina en la escena internacional, demostrando que el sabor nacional trasciende fronteras y conecta culturas en lo más alto del mundo culinario.
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