La presión de las sanciones estadounidenses y la profunda crisis energética obligan a grandes corporaciones a cesar sus operaciones, agravando el aislamiento comercial del país.
MADRID. La cadena hotelera española Meliá, junto con los gigantes financieros Visa y Mastercard, anunciaron su inminente salida de Cuba debido a las recientes medidas de presión impuestas por la Administración Trump y la severa crisis energética que atraviesa el país caribeño. Meliá comunicó oficialmente que dejará de gestionar 15 hoteles “de forma inmediata” a través de su filial, mientras que el Banco Central de Cuba confirmó que las tarjetas internacionales dejarán de operar el próximo 6 de junio, cortando una vía vital para la comercialización de bienes y servicios con el exterior.
El detonante principal de esta fuga de empresas es el ultimátum emitido por Estados Unidos, que amenaza con congelar los activos de aquellas entidades que mantengan negocios con el conglomerado militar cubano Gaesa a partir del 5 de junio. Este cerco financiero ya había provocado un efecto dominó en el sector turístico internacional en los últimos días, forzando también la retirada de operaciones de otras importantes corporaciones hoteleras, como la española Iberostar y la canadiense Blue Diamond, para evitar drásticas represalias económicas.
A la asfixia geopolítica se suma un colapso interno marcado por la escasez crítica de combustible y apagones diarios que superan las 20 horas. Esta profunda precariedad operativa y logística ya torpedeaba la rentabilidad de las empresas, obligando previamente a cerrar múltiples establecimientos y provocando que importantes líneas aéreas, como Iberia, suspendieran a principios de mes sus conexiones directas entre Madrid y La Habana, aislando aún más al destino.
Frente a esta escalada de tensiones, el Gobierno español, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, expresó su “enorme preocupación” por el severo impacto extraterritorial de estas decisiones unilaterales sobre los intereses comerciales de España. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que se mantiene un diálogo abierto con Washington para actuar como puente institucional con las compañías afectadas, advirtiendo que, más allá del golpe corporativo, estas medidas agravan peligrosamente la penuria humanitaria de la población cubana.
![]()

