Carlos Constandse califica de “ilusión” las altas expectativas turísticas ante la falta de arraigo futbolístico local, el encarecimiento de vuelos y la fatiga del mercado estadounidense.
México.- La celebración del Mundial de Fútbol 2026 podría no convertirse en el salvavidas financiero que muchos sectores proyectan para el Caribe mexicano. Carlos Constandse, empresario y socio del Grupo Xcaret, advirtió que las altas expectativas generadas en torno al arribo masivo de turistas carecen de un sustento real y de fondo.
El panorama se torna aún más complejo debido a la crisis que atraviesa la conectividad aérea regional y a la cautela financiera del principal mercado emisor de la zona: los Estados Unidos.
Falta de arraigo futbolístico e infraestructura regular
Para el empresario, el impacto del torneo internacional en Quintana Roo será mínimo. Aunque reconoció que iniciativas para posicionar a la región como un centro de conexión estratégica son positivas para la marca del destino, insistió en que esperar ganancias extraordinarias es una visión alejada de la realidad histórica local.
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Poco entusiasmo local: “Tuvimos en algún momento al Atlante y entonces creó cierta afición, pero los cancunenses no somos aficionados al fútbol”, apuntó Constandse, señalando que los antecedentes de eventos pasados —donde se instalaron pantallas gigantes y promociones temáticas— registraron una respuesta del público sumamente baja.
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Sin cambios en Xcaret: Debido a esta tendencia, el ejecutivo confirmó que los parques del Grupo Xcaret no realizarán inversiones ni desplegarán infraestructura especial para la justa mundialista, limitándose, si acaso, a la colocación de más pantallas.
La crisis de aviación frena la conectividad
A la falta de interés deportivo se le suma un escenario adverso en el sector aeronáutico que golpea directamente al Caribe mexicano. El incremento constante en los precios del combustible ha obligado a las compañías aéreas a elevar significativamente las tarifas de los boletos.
“Esta presión financiera ya ha provocado el cese de operaciones de una línea aérea nacional y otra extranjera, ambas fundamentales para el flujo de pasajeros hacia el destino”, explicó Constandse, evidenciando el debilitamiento de las rutas comerciales.
Cautela y fatiga en el mercado estadounidense
Finalmente, el socio de Xcaret observó signos de fatiga y extrema cautela en el turista norteamericano. La situación económica actual en EE. UU. está obligando a las familias a priorizar los gastos de la canasta básica, desplazando el deseo de vacacionar a un segundo plano.
Asimismo, los focos de incertidumbre geopolítica y posibles conflictos internacionales terminan por desincentivar los traslados al extranjero. Según concluyó Constandse, el turista es altamente sensible a la inestabilidad y, ante un clima de confusión global, opta por la seguridad de quedarse en casa antes que aventurarse a viajar.
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