Buenos Aires, 10 de enero de 2025. Las principales localidades costeras de Argentina, como Mar del Plata y Villa Gesell, viven una temporada de verano marcada por la caída del turismo y el consumo. Con una ocupación hotelera menor al 70% y precios desbordados, la situación es preocupante para trabajadores y empresarios del sector.
Según Hernán Szkrohal, presidente de la Cámara Gastronómica y vicepresidente de la Asociación Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, el consumo ha caído entre un 20% y 25% en el último año, lo que afecta directamente a restaurantes y servicios locales. Los turistas ahora optan por alternativas más económicas, como cocinar en casa, debido a los altos costos de comer fuera.
Las playas argentinas enfrentan una dura competencia frente a destinos brasileños, favorecidos por la devaluación del real. Por otro lado, las políticas económicas del presidente Javier Milei, como el fortalecimiento del peso y una inflación interanual del 166%, han encarecido aún más los costos turísticos. Los menús básicos en restaurantes superan los 15 mil pesos (unos 15 dólares), mientras que balnearios privados cobran entre 50 mil y 120 mil pesos diarios por familia.
Pablo Pilafidis, presidente de la Cámara de Empresarios de Balnearios, señala que la clientela de mayor poder adquisitivo se mantiene, pero el público de ingresos bajos ha dejado de visitar las playas públicas. Esta situación refleja un panorama desigual, con un sector turístico que lucha por mantenerse competitivo en medio de una economía golpeada.
La temporada alta, que tradicionalmente se extiende de diciembre a febrero, avanza con menos turistas y un consumo restringido. Las políticas cambiarias del Gobierno, aunque fortalecieron el peso, dificultaron la competitividad de Argentina como destino turístico. Empresarios y trabajadores del sector miran con preocupación los próximos meses, mientras intentan adaptarse a un mercado cambiante y exigente.