Alerta en Río de Janeiro: violencia del Comando Vermelho paraliza la ciudad y afecta zonas turísticas

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La ciudad de Río de Janeiro, uno de los destinos turísticos más visitados de Brasil, enfrenta un grave episodio de violencia tras una operación policial contra el Comando Vermelho, organización criminal que reaccionó con bloqueos, incendios y tiroteos en distintos puntos de la ciudad. El enfrentamiento ha dejado 64 muertos y 81 detenidos, convirtiéndose en la operación más letal en la historia reciente de Río.

Durante la tarde del martes, importantes avenidas —como la Línea Roja, Línea Amarilla, Avenida Brasil y la vía Grajaú-Jacarepaguá— fueron bloqueadas con autobuses y camiones incendiados, lo que afectó el transporte público y generó retrasos en los accesos hacia el aeropuerto internacional Galeão.

Las autoridades locales declararon el nivel 2 de riesgo y pidieron a la población mantener la calma. El alcalde Eduardo Paes exhortó a que los servicios públicos continúen operando, pero recomendó evitar desplazamientos innecesarios hacia las zonas norte y oeste de la ciudad, donde se concentran los enfrentamientos.

“Río no puede convertirse en rehén de los grupos criminales”, señaló el alcalde, asegurando que se trabaja para restablecer el orden y retirar los vehículos que bloquean las principales vías.

Por precaución, varias universidades y escuelas cerraron sus puertas, mientras más de 120 rutas de autobuses fueron desviadas. La Embajada de Estados Unidos en Brasil también emitió una alerta a sus ciudadanos para evitar circular por áreas afectadas y mantenerse informados a través de canales oficiales.

Recomendaciones para viajeros:

  • Evitar desplazamientos nocturnos o fuera de las zonas turísticas de Copacabana, Ipanema y Leblon.

  • Consultar las alertas de seguridad emitidas por los consulados y agencias de viaje.

  • Preferir traslados oficiales (taxis registrados o servicios de transporte verificados).

  • Mantenerse atento a las actualizaciones locales antes de visitar áreas periféricas o favelas.

Pese a la situación, las autoridades brasileñas aseguran que las zonas turísticas y hoteleras permanecen bajo control policial, y los aeropuertos continúan operando con normalidad, aunque con algunos retrasos.