El empresario turístico Juan Stoessel Flórez, reconocido referente del sector hotelero en el país, lanzó una dura crítica contra el sistema actual de venta de entradas físicas para Machu Picchu, calificándolo como “prehistórico” y señalando que perjudica gravemente la imagen internacional del Perú como destino turístico.
Durante una reciente declaración, Stoessel advirtió que el proceso de compra presencial de mil entradas diarias —que representan cerca del 30 % del total de boletos disponibles para el ingreso a la ciudadela inca— obliga a los turistas a realizar largas colas de entre tres y cuatro horas en una ventanilla donde solo se aceptan pagos en soles y con efectivo exacto. “Cuando el visitante llega, muchas veces le dicen que sí hay entradas, pero no para hoy, quizás para mañana o pasado mañana”, afirmó.
Según Stoessel, esta modalidad de venta física está diseñada para forzar la permanencia de los visitantes en Machu Picchu Pueblo, incrementando así el consumo en la localidad, pero a costa de generar una experiencia frustrante y desorganizada para el turista. “Eso está muy mal en la imagen del país”, señaló con preocupación.
El empresario exhortó a las autoridades a modernizar urgentemente el sistema de acceso y recordó que el mal manejo de estos procesos puede colocar a Machu Picchu en “listas negras” internacionales, afectando no solo su prestigio, sino el flujo de visitantes y la sostenibilidad del turismo en la región.
La crítica se suma al reclamo de diversos gremios turísticos del Cusco, que exigen una reforma integral en la gestión de la venta de entradas, tanto físicas como virtuales, para garantizar una experiencia de calidad y evitar el colapso del servicio en temporada alta.
