Bahía Blanca enfrenta una de las peores tragedias de su historia tras ser azotada por un feroz temporal que dejó más de 300 milímetros de lluvia en solo cinco horas. Las inundaciones han causado la muerte de al menos diez personas, entre ellas una mujer que falleció en la calle, y han obligado a evacuar a más de mil vecinos. La ciudad está paralizada: las clases están suspendidas, el transporte público no circula, los hospitales están inundados y los vuelos comerciales han sido cancelados. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene la zona en alerta amarilla por nuevas tormentas.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se dirigió a Bahía Blanca para supervisar la emergencia y criticó la falta de apoyo del gobierno nacional. “Las provincias no se salvan solas sin Estado nacional”, afirmó Kicillof, quien destacó la necesidad de coordinación entre las autoridades locales, provinciales y nacionales. Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, llegó a la ciudad y elogió el operativo de las fuerzas federales, que ya estaban trabajando en la zona antes de su llegada. Bullrich y el ministro de Defensa, Luis Petri, permanecerán en Bahía Blanca hasta el sábado para coordinar las tareas de rescate y asistencia.
Mientras tanto, el diputado José Luis Espert, de La Libertad Avanza, se sumó a los esfuerzos de ayuda y criticó indirectamente a la gestión provincial. “Hay trabajo por hacer para que los bonaerenses vivamos dignamente”, señaló Espert, quien acompañó a Bullrich, Petri y al intendente Federico Susbielles en la organización de los operativos. La tragedia en Bahía Blanca no solo ha dejado una estela de dolor y destrucción, sino que también ha reavivado tensiones políticas entre la provincia y el gobierno nacional, en medio de una emergencia que exige unidad y acción inmediata.