La noche del 13 de febrero, a las 8:16 p. m., el radar del aeropuerto Jorge Chávez dejó de funcionar, dejando a los controladores aéreos sin la información fundamental para monitorear a las aeronaves en aproximación. Durante los 34 minutos que duró la interrupción, los controladores tuvieron que recurrir a un protocolo de emergencia que consistía en comunicarse directamente con los pilotos por radio para solicitarles su ubicación y pedirles que permanecieran en el aire hasta que se restableciera el sistema.
El incidente, dado a conocer por Latina, generó preocupación entre los especialistas, quienes señalaron que un corte de este tipo representa un riesgo para la seguridad aérea, considerando que se aplicó un método de control que data de épocas con menor tráfico. Por su parte, Corpac, empresa responsable del radar, minimizó lo ocurrido y aseguró que los vuelos no se vieron afectados. Sin embargo, el suceso evidenció la necesidad de contar con sistemas de respaldo y protocolos de seguridad más robustos para evitar contingencias que podrían poner en peligro la integridad de los vuelos.