La visita del pontífice, prevista del 11 al 16 de noviembre, podría movilizar inicialmente a unas 800 mil personas y generar al menos S/300 millones, según estimaciones de PromPerú. La cifra será recalculada tras ampliarse el recorrido.
Lima, Perú
La llegada del papa León XIV al Perú empieza a perfilarse como uno de los grandes acontecimientos de dinamización turística de 2026. Según las estimaciones difundidas por PromPerú, la visita del pontífice podría movilizar alrededor de 800 mil personas, de las cuales unas 50 mil serían visitantes internacionales. El movimiento económico inicial se calcula en al menos S/300 millones, considerando el impacto en alojamiento, gastronomía, transporte, agencias de viajes, comercio y otros servicios vinculados al turismo.
El recorrido, programado entre el 11 y el 16 de noviembre, comprende Lima, Chiclayo, Cajamarca, Cusco y Pucallpa. La magnitud de la movilización convierte a estas ciudades en puntos estratégicos para hoteles, restaurantes, operadores turísticos, agencias de viajes, transporte aéreo y terrestre y negocios vinculados a la actividad turística. PromPerú precisó que los S/300 millones corresponden a una estimación previa y que será actualizada luego de conocerse con mayor detalle el itinerario.
Las expectativas del sector privado son incluso mayores. Canatur estima una movilización de aproximadamente 1,5 millones de viajeros, entre 400 mil extranjeros y 1,1 millones de nacionales, y proyecta un retorno de entre US$80 millones y US$100 millones, tomando como referencia experiencias anteriores. Por su parte, algunas regiones ya calculan impactos importantes: Lambayeque ha planteado un escenario de hasta 1,5 millones de visitantes y un movimiento económico que podría alcanzar S/750 millones.
Más allá de noviembre, la visita también abre una oportunidad para fortalecer el turismo religioso y prolongar la permanencia de los viajeros. La denominada Ruta de León, vinculada especialmente con Lambayeque y otros territorios relacionados con la trayectoria pastoral de León XIV, busca convertir el acontecimiento en un circuito turístico permanente que integre fe, patrimonio, cultura, gastronomía e historia. Para el turismo peruano, el desafío será transformar la llegada del pontífice en una experiencia que genere movimiento económico no solo durante su visita, sino también después de ella.
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