La próxima llegada del papa León XIV abre una oportunidad estratégica para posicionar al país como referente internacional de turismo religioso, con beneficios para Lima y las regiones que integrarán el recorrido papal.
Lima, Perú
La visita del papa León XIV al Perú, prevista del 11 al 16 de noviembre de 2026, podría marcar un punto de inflexión para el turismo religioso nacional. Según el gerente general de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Carlos Loayza, el objetivo es que el acontecimiento trascienda lo coyuntural y se convierta en el punto de partida de una estrategia sostenida para posicionar al país como destino líder de este segmento.
La agenda oficial contempla la presencia del pontífice en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, ciudades que podrían recibir un importante flujo de peregrinos y visitantes. Canatur estima que la movilización vinculada a la visita podría superar las 800.000 personas, e incluso alcanzar cerca de 1,2 millones, generando un impacto directo en hoteles, transporte, restaurantes y otros servicios turísticos.
Para Loayza, el reto también pasa por descentralizar el turismo religioso, aprovechando la riqueza cultural, patrimonial y espiritual de las distintas regiones del país. La articulación entre autoridades, empresas privadas, instituciones académicas y la Iglesia será fundamental para atender las necesidades de transporte, alojamiento, seguridad y servicios ante el incremento previsto de visitantes.
Más allá de la dimensión espiritual de la visita, el sector turístico considera que este acontecimiento puede impulsar una nueva propuesta que integre fe, patrimonio y desarrollo sostenible. El Gobierno ya declaró de interés nacional la visita apostólica y sus actividades preparatorias, mientras Canatur trabaja además en la coordinación nacional de la Red Mundial de Turismo Religioso, buscando aprovechar este escenario para proyectar al Perú en un mercado turístico de alcance internacional.
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