LIMA, 25 de febrero de 2026 – La reciente juramentación de José Fernando Reyes Llanos como ministro de Comercio Exterior y Turismo ha desatado una tormenta política que pone en duda la estabilidad de su gestión apenas iniciada. El flamante titular del Mincetur asume el cargo en el gabinete de Denisse Miralles , bajo el gobierno de transición de José María Balcázar , pero lo hace enfrentarse a un ultimátum público de su propia agrupación política, Primero La Gente (PLG) .
Desautorización partidaria: ¿Renuncia o expulsión?
A pocas horas de haber jurado al cargo, la dirigencia de PLG, liderada por la abogada Marisol Pérez Tello , marcó una distancia radical. A través de un comunicado contundente, la agrupación calificó al gobierno de Balcázar como “continuidad del pacto mafioso”, exigiendo a Reyes Llanos su renuncia inmediata a la militancia bajo amenaza de expulsión por parte de los tribunales de ética del partido.
Este escenario sitúa al ministro en una posición de extrema debilidad política, al carecer del respaldo de la plataforma que lo llevó a la vida pública y quedar expuesto ante una opinión pública que cuestiona la legitimidad de las designaciones en el actual período de transición.
Un perfil técnico alejado de la realidad del sector.
Más allá de la crisis partidaria, el nombramiento de Reyes Llanos ha generado suspicacia en los gremios de turismo y comercio exterior debido a su nula trayectoria en el sector .
Si bien es un abogado con amplia experiencia en gestión pública y derecho administrativo —habiendo ocupado cargos en el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Trabajo y el Instituto Nacional de Salud—, su hoja de vida no registra cercanía alguna con la promoción turística o los acuerdos comerciales internacionales. Su paso como gerente de Licencias de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) en 2024 tampoco parece ser credencial suficiente para las urgencias que hoy exige el Mincetur.
Desafíos críticos: El Niño y la parálisis turística
Reyes Llanos hereda una cartera en estado de emergencia. La gestión no solo deberá navegar las aguas turbulentas del Congreso y los partidos políticos, sino enfrentar problemas operativos inmediatos:
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Emergencia Climática: El fenómeno de “El Niño Costero” está devastando la infraestructura en regiones clave del norte, como Máncora y Piura , dejando hoteles destruidos y vías bloqueadas.
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Reactivación en pausa: La inestabilidad política actual amenaza con frenar el flujo de inversiones y la llegada de visitantes internacionales que apenas comienza a recuperarse.
La gestión de Reyes Llanos nace con un “pecado original” de carácter político y una brecha técnica que el sector turismo, motor de la economía nacional, podría no tener paciencia para esperar a que se cierre.
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