*La adhesión de APLA y ATE a las protestas contra la reforma laboral provocará cancelaciones y demoras en Aeroparque y Ezeiza. Solo se garantizarán vuelos sanitarios y oficiales entre las 15:00 y las 18:00 horas.
La actividad aerocomercial en Argentina enfrenta una jornada de extrema tensión este miércoles 11 de febrero. La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) ha confirmado su participación en las movilizaciones contra la reforma laboral que debate el Senado, anunciando un cese de actividades que impactará directamente en la operatividad de los principales terminales del país. La medida de fuerza se concentrará críticamente entre las 15:00 y las 18:00 horas , afectando tanto vuelos de cabotaje como internacionales en plena temporada alta de verano, cuando el flujo de turistas nacionales y extranjeros se encuentra en sus niveles máximos.
El conflicto se agrava con la convocatoria de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que ha iniciado un paro de 24 horas con especial incidencia en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Esta adhesión implica que, durante todo el miércoles, los servicios de control y administración aeroportuaria operarán al mínimo, garantizando únicamente vuelos de Estado, emergencias sanitarias y servicios de búsqueda y salvamento. Además, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) ha programado un cese de servicios a partir de las 13:00 horas para facilitar la movilización hacia el Congreso, lo que dificultará también el acceso terrestre a los aeropuertos.
Para los operadores turísticos y agencias de viajes, este escenario representa un desafío logístico mayor. Las aerolíneas se han visto obligadas a leer sus cronogramas , adelantando o postergando salidas para evitar el bloqueo de las tres horas centrales. No obstante, se anticipa un efecto dominó de demoras residuales que podrían extenderse hasta el jueves. La incertidumbre operativa en Aeroparque Jorge Newbery y Ezeiza ha encendido las alarmas en el sector, que teme por el impacto en la imagen del destino y los costos adicionales derivados de las reprogramaciones masivas de pasajeros.
Ante la inminencia de las cancelaciones, se recomienda a los viajeros y profesionales del sector consultar el estado de los vuelos en tiempo real a través de las aplicaciones oficiales y sitios web de las aerolíneas. Es fundamental prever alternativas de transporte hacia las terminales y, de ser posible, gestionar cambios preventivos para vuelos programados en la franja de la tarde. En un contexto de alta sensibilidad política y social, el sector turístico vuelve a quedar como rehén de una crisis de movilidad que pone a prueba la resiliencia del transporte aéreo en el Cono Sur.
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