A pocas semanas de las celebraciones de fin de año, el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez enfrenta una de sus situaciones más críticas. Lima Airport Partners (LAP) informó al Estado que no concluirá los trabajos en la pista 16L el próximo 30 de noviembre de 2025, como estaba previsto, extendiendo el cierre total hasta el 20 de diciembre. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) advirtió que más de 350 operaciones programadas y miles de pasajeros se verán afectados, pues la vía clausurada es usada principalmente para despegues en pleno periodo de mayor demanda.
El aviso, comunicado con solo 12 días de anticipación, limita la capacidad de respuesta de aerolíneas y autoridades. Especialistas señalan que el retraso evidencia que LAP conocía previamente las dificultades en la obra y que la responsabilidad recae directamente en el concesionario por no alertar de forma oportuna. Durante casi dos meses, el aeropuerto —que concentra más del 96% de los vuelos internacionales del país— opera con una sola pista, reduciendo drásticamente su eficiencia en horas punta y sin un plan alternativo claro para redistribuir vuelos.
A la compleja situación operativa se suma el inicio del cobro de la TUUA de transferencia para pasajeros en conexión internacional, programado por LAP para el 7 de diciembre, a pesar de que Ositran aún no ha fijado las tarifas definitivas. Los montos provisionales —US$12,67 para internacionales y US$8,01 para nacionales— podrían ser corregidos posteriormente, generando incertidumbre entre los pasajeros. Tampoco se han definido los mecanismos exactos de pago, más allá del anuncio de módulos físicos y una plataforma digital cuya implementación carece de detalles.
La combinación de una pista cerrada, una capacidad operativa reducida y un cobro adicional sin regulación final convierte al Jorge Chávez en el epicentro de una “tormenta perfecta”. Los especialistas advierten un escenario de retrasos, congestión, reprogramaciones forzadas, más operaciones afectadas y miles de viajeros perjudicados en plena temporada navideña, mientras las aerolíneas enfrentan decisiones tardías y unilaterales que comprometen la estabilidad del sistema aeroportuario nacional.
