El Senado de Estados Unidos alcanzó un acuerdo histórico para reabrir el gobierno federal después de 40 días de cierre, el más prolongado en la historia del país. Desde el 1 de octubre, la falta de consenso entre republicanos y demócratas había dejado sin financiación a agencias clave, afectando el pago de cientos de miles de empleados y paralizando servicios esenciales como el transporte aéreo y la asistencia social.
Con 60 votos a favor y 40 en contra, el Senado aprobó un mecanismo de financiamiento temporal que mantendrá operativos los programas federales hasta enero. La Cámara de Representantes deberá ahora enviar la propuesta al presidente Donald Trump, quien expresó optimismo sobre una pronta solución: “Parece que estamos cerca de terminar con el cierre gubernamental”, declaró al regresar de Florida. El acuerdo incluye fondos para el programa de asistencia alimentaria de 42 millones de estadounidenses, la restitución de salarios a empleados públicos despedidos y la extensión de ayudas médicas.
El cierre afectó gravemente a los aeropuertos, con más de 3.000 vuelos cancelados y 10.000 retrasos, especialmente en Newark, LaGuardia y O’Hare. La Administración Federal de Aviación (FAA) pidió reducir operaciones, mientras los controladores continuaban trabajando sin recibir salario. El secretario de Transporte, Sean Duffy, alertó que una prolongación del conflicto habría colapsado el tráfico aéreo previo al Día de Acción de Gracias, una fecha vital para la economía estadounidense.
Pese a las críticas de figuras como Alexandria Ocasio-Cortez y el gobernador Gavin Newsom, quienes consideraron insuficiente el acuerdo, la medida ha devuelto calma a los mercados internacionales. Con esta votación, Estados Unidos inicia la recuperación de su aparato estatal, mientras el Congreso negocia soluciones de largo plazo para proteger los programas sociales y evitar un nuevo cierre en 2026.
