El presidente José Jerí Oré descartó la imposición de un toque de queda en Lima y Callao , pese a que varios miembros del gabinete reconocieron que la medida continúa bajo evaluación como parte de las estrategias contra la delincuencia. La diferencia de posturas se hizo visible luego de una publicación del mandatario en su cuenta oficial de X, donde afirmó que “no se está contemplando aplicar el toque de queda”, basando la decisión en “análisis diarios de la situación y recomendaciones sobre el diseño del estado de emergencia”.
El jefe de Estado anunció además que el Ejecutivo presentará un informe oficial sobre los avances en materia de seguridad y las mejoras aplicadas desde la aprobación del estado de emergencia. Sin embargo, el ministro del Interior, Vicente Tiburcio , señaló que la medida “sigue en evaluación dentro del Consejo de Ministros” y que la decisión final dependerá de los análisis técnicos en curso. En tanto, el canciller Hugo de Zela subrayó que el Gobierno “revisa constantemente la efectividad de las medidas adoptadas” y que se realizarán los ajustes necesarios “cuando la coyuntura lo demande”.
La posibilidad de restringir la circulación nocturna también ha dividido a los alcaldes de Lima y Callao . Mientras el alcalde de Jesús María, Jesús Gálvez , se mostró a favor de un toque de queda generalizado para “sacrificarnos todos”, otros como Néstor de la Rosa (Rímac) y Carlos Bruce (Surco) rechazaron la medida por su impacto económico y social. No obstante, Felipe Castillo , alcalde de Los Olivos, propuso un “toque de queda focalizado” en zonas vulnerables, especialmente para restringir el uso de motocicletas en horarios nocturnos.
El gremio de transportistas urbanos también expresó su rechazo a una posible inmovilización social , advirtiendo que “el crimen no se detiene por horarios” y que las restricciones afectarían principalmente a trabajadores honestos. Pidieron al Gobierno priorizar acciones de inteligencia, operativos policiales y control de motocicletas con dos ocupantes , además de reforzar la presencia policial en los distritos más violentos.
