Los ascensores de la nueva torre de control del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez permanecen inoperativos desde el pasado 31 de julio, cuando uno de ellos cayó abruptamente del piso 7 al 6 con dos operadores de Corpac a bordo. Aunque los trabajadores lograron salir por sus propios medios y no sufrieron lesiones graves, el incidente dejó en evidencia fallas estructurales que ya habían sido advertidas meses antes por la entidad encargada del control aéreo.
De acuerdo con las denuncias del personal, el ascensor presentaba múltiples desperfectos previos al accidente, entre ellos botones sin señal, intercomunicador inoperativo y un botón de emergencia que no respondía. Estas deficiencias habían sido comunicadas oportunamente a Lima Airport Partners (LAP), concesionaria del aeropuerto, sin que se adopten medidas correctivas de fondo. Pese a las recomendaciones del organismo regulador Ositrán de reemplazar el equipo, LAP optó por una reparación integral, cuya efectividad ahora es cuestionada.
Tras el suceso, LAP clausuró ambos ascensores como medida preventiva, obligando al personal técnico y operativo a utilizar únicamente las escaleras de emergencia para acceder a los niveles superiores. Esta situación ha generado retrasos en el relevo de turnos, fatiga entre los trabajadores y afectaciones en el desempeño de los controladores aéreos. Hasta el momento, no existe una fecha definida para la reactivación de los elevadores ni un informe oficial que esclarezca las causas del accidente.
