El exministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva Martinot , ha lanzado duras críticas contra el sistema de venta de entradas a Machu Picchu , al denunciar la existencia de una mafia conquistada desde hace décadas que controla este proceso, impidiendo su modernización y afectando la experiencia de millas de turistas nacionales y extranjeros.
Silva señaló que, a pesar de las recurrentes advertencias sobre sobreventa, desorganización y saturación en Aguas Calientes, las autoridades no han implementado soluciones estructurales. La reciente inclusión del destino en una supuesta “lista negra” de turismo internacional —que el exministro considera una opinión sin carácter oficial— ha puesto nuevamente en el centro del debate la urgencia de reformar la gestión del principal atractivo turístico del país.
“La venta de entradas sigue siendo presencial y desordenada, cuando ya deberías estar completamente digitalizada. Este sistema obsoleto genera largas filas, incertidumbre y malestar entre los viajeros, incluso aquellos que llegan desde el extranjero con meses de anticipación”, afirmó Silva durante una entrevista televisiva. También destacó que este problema afecta por igual a los visitantes peruanos, quienes enfrentan dificultades logísticas para acceder a la ciudadela inca.
Ante la ola de críticas, el Ministerio de Cultura empresarial que Machu Picchu haya sido oficialmente sancionado o anunciado por organismos internacionales como la Unesco , e insistió en que se aplican límites diarios de visitantes, fiscalización activa y campañas de turismo responsable. Sin embargo, el malestar crece ante la falta de acciones efectivas que mejoren la experiencia de ingreso al santuario.
Silva no ofreció nombres ni acusaciones específicas, pero su denuncia resuena entre gremios y actores del turismo que desde hace años claman por un sistema transparente, moderno y accesible. En sus declaraciones, hizo un llamado a romper con los intereses enquistados que obstaculizan el avance tecnológico en la gestión de boletos, en línea con las mejores prácticas internacionales.
Machu Picchu, declarada Patrimonio de la Humanidad y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno , sigue atrayendo a millas de visitantes cada mes. Pero, según el exministro, conservar ese estatus requiere más que promoción: “necesita voluntad política para erradicar mafias, digitalizar procesos y colocar la experiencia del viajero en el centro de las políticas públicas”, concluyó.
