La decisión de Estados Unidos de imponer un arancel base del 10% sobre todas las importaciones ha encendido las alarmas en los mercados internacionales. La medida, impulsada por la administración Trump, ha desplomado el precio del petróleo —clave en la economía mundial—, anticipando una desaceleración global del comercio y del crecimiento del PIB.
El West Texas, referente en EE.UU., cayó más de un 6%, cotizando por debajo de los 67 dólares el barril, mientras que el Brent, índice europeo, pierde más de 2 dólares por barril. Este descenso en el crudo, aunque alarmante, supone un alivio para aerolíneas como Avianca, Aeroméxico, Latam y Copa, ya que el combustible representa cerca de un tercio de sus costos operativos.
Sin embargo, el panorama es sombrío para el sector turístico estadounidense. Empresas como Delta, American, United, Marriott y Hilton han encadenado dos meses consecutivos de pérdidas bursátiles, con desplomes de hasta el 36%, reflejando el impacto directo de las políticas comerciales en la confianza del consumidor y la industria de viajes.
Los analistas advierten que la incertidumbre seguirá mientras los socios comerciales decidan su respuesta, y aunque el petróleo y el gas podrían estar exentos, la guerra arancelaria ya ha comenzado a sacudir los cimientos de la economía global.