La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha dejado en claro que quienes viajan hacia o desde Estados Unidos y porten más de US$10.000 en efectivo o instrumentos financieros deberán declararlo de manera obligatoria. El incumplimiento de esta normativa conlleva consecuencias severas, incluyendo la confiscación del dinero, multas de hasta US$500.000 y penas de prisión que pueden alcanzar los 10 años. La medida, que busca prevenir delitos financieros y asegurar la transparencia en las transacciones, se aplica tanto para viajeros individuales como para grupos o familias, consolidando un régimen estricto en la regulación aduanera.
Según las disposiciones vigentes, cualquier persona que ingrese o salga del país con montos superiores a US$10.000 deberá presentar la declaración correspondiente ante el CBP. Esta regulación es esencial para combatir el lavado de dinero y otros delitos financieros, obligando a los viajeros a adherirse a protocolos que faciliten el monitoreo y la transparencia en el flujo de capital. La CBP enfatiza que la obligación de declarar se extiende no solo a individuos, sino también a grupos de viaje, subrayando la importancia de conocer y cumplir estas normas para evitar sanciones que pueden derivar en consecuencias legales y económicas de gran envergadura.
El anuncio oficial, emitido el 15 de febrero de 2025 a las 14:28, ha generado inquietud entre la comunidad viajera, ya que el desconocimiento o la omisión en la declaración del efectivo pueden desencadenar problemas graves en el ingreso o salida del país. Con un tiempo de lectura estimado de tres minutos, se recomienda a todos los futuros viajeros informarse adecuadamente sobre estas regulaciones aduaneras, a fin de evitar contratiempos y sanciones que podrían afectar su itinerario y su patrimonio.