La administración entrante de Donald Trump evaluará una propuesta del Departamento de Transporte que podría obligar a las aerolíneas a compensar a los pasajeros con entre US$ 200 y US$ 300 por retrasos de vuelos nacionales que excedan las tres horas.
La medida, que busca mejorar la protección de los derechos de los viajeros, aplicaría únicamente cuando la demora sea responsabilidad de la aerolínea, excluyendo factores externos como el clima. En casos de cancelaciones o retrasos más prolongados, las compensaciones podrían llegar hasta US$ 775, según un esquema escalonado que se está considerando.
El Departamento de Transporte ha abierto un periodo de comentarios públicos para discutir esta propuesta, que podría marcar un cambio significativo en la regulación aérea estadounidense.